Agobiado por la cruel enfermedad que padecía su esposa, la mató y se suicidó
Un hombre puso fin a los sufrimientos de su esposa, afectada por una grave enfermedad, al matarla de un disparo, para luego abocarse el arma a su sien y autoeliminarse. El matrimonio fue hallado muerto ayer al mediodía por familiares y la Policía en el interior de su vivienda.
El hecho conmocionó a nuestra ciudad por tratarse de personas ampliamente conocidas y muy apreciadas. El hombre -hoy jubilado- fue durante muchos años uno de los principales acopiadores de frutas y verduras. Con su esposa conformaba una pareja de extensa trayectoria en el medio.
Según los datos primarios de las pericias policiales los cuerpos sin vida ya llevaban más de 12 horas yaciendo en el interior de la vivienda y fueron los familiares quienes, extrañados por la ausencia del matrimonio, dieron aviso a la Policía.
Según se informó a LA REPUBLICA, la señora sufría una cruel enfermedad y su esposo habría dejado una carta dirigida a los familiares, explicando los motivos que lo impulsaron a adoptar tan trágica determinación.
La Policía salteña sostiene en su comunicado que a las 12,05 de ayer mediante un llamado telefónico de un familiar se tuvo conocimiento del hecho. La Policía constató que en el dormitorio de la casa del matrimonio, ubicada en la calle
Diego Lamas 2373, los dos cuerpos que estaban sin vida yacían sobre el lecho conyugal, presentando un orificio de bala cada uno de ellos. Los uniformados hallaron en el lugar un revólver calibre 38 Colt.
También se indicó que tras practicar la indagatoria a los familiares y de los indicios recogidos en la escena del homicidio y suicidio, pudieron determinar que el hombre habría dado muerte a su esposa con el arma encontrada a un costado de la cama de la pareja malograda.
Hasta el lugar concurrieron ayer al mediodía funcionarios de la Policía Técnica, el Médico Forense, el juez letrado en lo Penal de Turno e integrantes del Comando de la Jefatura de Policía.
La disposición judicial en este caso fue que se realice la entrega de los cuerpos a los familiares, que se practique la autopsia previa al sepelio y que se eleven los antecedentes al Juzgado competente para su estudio. De las pericias practicadas se habría determinado de forma primaria que el hecho de sangre se habría registrado poco antes de la medianoche del jueves. *
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