El hombre asesinado por su compañera no era golpeador

Un radical giro tuvo el caso del hombre ultimado de un balazo en el pecho la tardecita del viernes en una alejada zona rural jurisdicción de la seccional policial 3ª de Maldonado, conocida como Puntas del Pan de Azúcar.

Como ya lo informáramos, en el establecimiento rural «Santa Susana» ubicado a casi dos kilómetros de la Ruta 60, en el límite de los departamentos de Maldonado y Rocha, una mujer ultimó a su concubino de un balazo en el pecho. El disparo efectuado a muy corta distancia con un revólver calibre 38, ingresó por el hemitórax derecho y tuvo orificio de salida en la espalda del hombre. La tragedia pareció ser el desenlace de un típico caso de violencia doméstica, según lo adelantó incluso la propia jefa de policía de Maldonado, doctora Graciela López.

Así fue caratulado en primera instancia por los investigadores que actuaron en el caso, pero no por la justicia que analizó otros aspectos del hecho. Todo cambió cuando en una larga audiencia judicial cumplida en el juzgado penal de 4º turno, la homicida, una mujer de 39 años no pudo demostrar que Roberto Pereira de 64 años la hubiera sometido alguna vez a maltrato físico o de otra índole.

La instancia judicial, que se prolongó por varias horas la tarde del domingo, descartó la violencia doméstica como desencadenante de la muerte de Pereira a manos de su joven compañera. No existían denuncias policiales que inculparan al hombre como agresor de su compañera; no había lesiones de ningún tipo en la presunta víctima de esas agresiones, y mucho menos que confirmaran que el viernes a la tarde pudiera haber sucedido algo. Además ninguno de los testimonios recogidos pudo confirmar que en algún momento A.P.T.V. hubiese comentado que su compañero la sometía a apremios de algún tipo.

Información conocida tras la sentencia judicial, ratifica plenamente que el móvil del homicidio pudo haber sido otro muy diferente lo que dejó abierta la puerta para proseguir con una serie de investigaciones. Roberto Pereira tendría una buena reserva económica en algún banco de plaza por lo que el caso tomó un rumbo radicalmente opuesto al inicial.

La vinculación de la pareja era relativamente reciente y no era estable. La justicia pudo establecer además que A.P.T.V de 39 años, la mujer ahora procesada con prisión por homicidio especialmente agravado, había tenido varias parejas anteriores.

La mujer mostró una actitud muy extraña desde un primer momento. Fue ella misma quien llamó a la policía para denunciar que había matado a Pereira de un balazo en el pecho. Siempre se mostró muy tranquila pero comenzó a desmoronarse cuando en los interrogatorios se le pedía que diera alguna prueba de que el hombre realmente la maltrataba.

La jueza penal de 4º turno, doctora Graciela Eustachio, quien la lluviosa noche del viernes estuvo en el lugar del crimen, le tipificó un delito de «homicidio especialmente agravado», en sintonía con lo solicitado por el fiscal de la causa, doctor Gustavo Zubía. *

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