Presa por error de Jefatura y maltratada en la Seccional 13a
Pero el mayor contratiempo no se produjo solamente a causa de este error, puesto que errar es humano, sino que, cuando la denunciante protestó por el maltrato del que fue víctima, una agente de apellido Modernel, en lugar de pedir disculpas, respondió que no tenía por qué aguantar sus impertinencias. Acto seguido, cuando se le hizo notar el esfuerzo del ministro Stirling por mejorar el relacionamiento de la Policía con los ciudadanos, ella dijo: «A mí no me importa lo que diga el ministro».
Esta odisea fue vivida el sábado pasado por la señora Marcela Astrid Janzich Rodríguez, de 33 años, quien se presentó en la Comisaría emplazada en Bulevar Artigas y Cufré por un trámite común.
Fue entonces que la funcionaria policial que la atendió le dijo que ella estaba requerida por la Comisaría de la Mujer y por eso debía quedar detenida.
La señora intentó explicar que hace un mes había mantenido un incidente con su ex pareja por el cual intervino la Comisaría de la Mujer, pero que luego quedó todo solucionado. «A mí no me importa, para mí usted está requerida», le dijo la funcionaria y la pasó a un patio interior, donde estaban demorados tres menores de 9, 10 y 14.
La denunciante –según explicó– al poco rato notó que los menores tenían una trincheta y hablaban de que se iban a cortar. Ella quiso avisar a la guardia, pero la ignoraron.
Permiso denegado
La señora Jenzich dijo a LA REPUBLICA: «Pedí permiso para ir hasta mi auto a buscar un abrigo porque tenía frío, avisando que estaba embarazada. Todo fue en vano. Finalmente, a las 19 horas, un patrullero me llevó a la Comisaría de la Mujer, donde la atención que me dispensaron fue correcta y educada.
La funcionaria que me atendió revisó los libros y comprobó que yo estaba en lo cierto y que la requisitoria se había dejado sin efecto en esa repartición. Luego habló por teléfono y me informó que había ocurrido un error en la Jefatura, donde se olvidaron de anular mi requisitoria».
«Yo me fui satisfecha de la Comisaría de la Mujer por la atención recibida. Y ya libre volví a la Seccional 13ª, no sólo para recuperar mi auto, allí retenido, sino para aclarar las cosas. Pedí para hablar con el comisario o el subcomisario encargado, pero no estaban. Luego comprobé que todo seguía igual en cuanto a la mala voluntad de la funcionaria.
Enterada de lo sucedido, vino mi madre, quien le reclamó por lo sucedido y le indicó que el ministro del Interior estaba haciendo un gran esfuerzo para mejorar la relación de la Policía con la gente del barrio. Fue allí que la funcionaria respondió que ‘no estaba para aguantar impertinencias’ y que a ella no le importaba lo que dijera el ministro'».
La señora se retiró con su madre, no sin antes asegurar que iría al Ministerio del Interior para dejar sentada allí su protesta por el maltrato recibido en la Seccional 13ª.
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