A casi un mes del hecho la Justicia todavía no halló culpables

El ruinoso ómnibus del que cayó Israel estaba habilitado

San José

Las irregularidades que plantearon los propios testigos sobre el estado del ómnibus, que circulaba sin frenos, sin luces adecuadas y con la puerta rota –por donde cayó Israel– no son las únicas que rodean esta muerte acaecida el 13 de agosto. A ellas se agrega la certeza, según dijeron diferentes testigos a LA REPUBLICA, de que el chofer había bebido antes y durante el baile, y que el test de alcoholemia se le habría practicado varias horas después del fatal accidente.

A las fuentes consultadas les resultó dificil explicar cómo era posible que una unidad de transporte de pasajeros circulara en ese estado por la ruta y además estuviera habilitado por la propia Intendencia de San José, o por el organismo que correspondiera.

En este sentido, altas fuentes oficiales informaron a LA REPUBLICA que «habilitado obviamente estaba, si no, no hubiera estado circulando. Pero hay que tener en cuenta que esta gestión municipal fue iniciada hace muy pocos meses…» La misma fuente declaró que hasta el pasado lunes, «la Justicia no ha solicitado a la Intendencia departamental tal información».

Otras dudas surgen sobre la asistencia que recibiera el infortunado muchacho, que falleció porque el mismo ómnibus lo arrolló, según dijo a su madre una doctora que lo atendió en el Hospital de Libertad, y no por las heridas sufridas al caer, como se informara a la prensa en un principio.

El ómnibus fue movido inmediatamente después del accidente y no quedó detenido en el lugar para ser sometido a los peritajes correspondientes. El martes anterior a la reconstrucción del hecho el ómnibus estuvo en un taller mecánico. Testigos del siniestro que terminó con la vida de Israel, dijeron después de participar en la instancia judicial, que el ómnibus no estaba en las mismas condiciones que el día del accidente.

Periodistas denunciados

En este marco, Alejandro Quesada, compañero de trabajo de Israel en Emisora Libertad, fue denunciado por Rozana Colman, esposa del chofer y titular de la compañía de ómnibus que lleva su apellido.

Quesada explicó a LA REPUBLICA que se les acusa de «incentivar a la gente a ponerse en contra del chofer, y tratarlo de delincuente. Esto no es cierto porque lo que yo hice fue un programa especial, donde la gente podía llamar para opinar sobre el tema ‘transporte’, pero en ningún momento dije nada sobre la culpabilidad del chofer, porque eso corresponde a la Justicia». Quesada conservó las grabaciones de ese programa, y señaló que «sí, es cierto que la gente opinó, en un 95 por ciento, que había que buscar responsabilidades, y en un 5 por ciento dijo que no era culpa de nadie». Además, agregó que su colega, «lo que hizo como informativista fue leer los titulares de la prensa de Montevideo, y nada más».

A esto se le suma lo publicado por el periódico Primera Hora de la ciudad de San José: «Fuentes allegadas al conductor denunciaron mal manejo en los medios», y que tal situación ha provocado un «enrarecimiento del clima en la ciudad de Libertad», en clara alusión a la información publicada por LA REPUBLICA en base al relato de testigos de la desgracia, los familiares de la víctima y sus compañeros de trabajo.

En el artículo mencionado no se aportan nombres ni datos concretos que contribuyan a esclarecer la situación, así como tampoco se refuta en absoluto la información publicada hasta el momento, aunque el artículo se tituló: «La otra cara del accidente del ómnibus que arrolló a un jovencito».

Lo cierto es que aún la Justicia no se ha pronunciado a casi un mes del hecho y luego de haber tomado declaración a testigos y realizado la reconstrucción hace exactamente una semana.

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