Espantada, la mujer del homicida corrió a la comisaría al escuchar la confesión

Enceguecido por los celos, mató de dos tiros a un joven y lo enterró a la vera del arroyo Miguelete

Desde ese momento, policías de la mencionada repartición realizaron los trámites de estilo, radiando a todas las unidades el pedido de ubicación de Juan Manuel, además de repartir su foto entre varios investigadores. Nada hacía presumir un trágico desenlace y la Policía sospechaba que, como otros tantos casos, el joven había decidido «tomarse unas vacaciones».

Nadie podía imaginar que Juan Manuel había dejado de existir de manera violenta dos días antes de que los parientes presentaran la denuncia. La noche del viernes transcurría en forma bastante rutinaria en las oficinas policiales de la calle Miguelete.

En una finca ubicada en «40 Semanas» muy cerca de la comisaría, un incidente entre una pareja daría un vuelco estremecedor al caso. RA, de 28 años, volvió a insultar a su compañera y reprocharle su continua infidelidad.

El sujeto se puso muy violento y en determinado momento gritó el nombre de Juan Manuel. La joven señora se paralizó y entró en pánico cuando su compañero le contó: «De todas formas, ya no te preocupes, porque le pegué dos tiros y lo enterré, así que no lo vas a ver más».

La mujer permaneció hasta las 10 de la noche como una fiera enjaulada, quería escapar del lugar, pero su compañero la había amenazado con liquidarla. «Si decís una sola palabra, te acribillo a vos también», le dijo luego de pegarle dos fuertes golpes de puño.

RA, que además de gustarle tomar unas copas, se sintió dueño de la situación. Se echó en la cama y se durmió profundamente.

Fue entonces que la joven mujer aprovechó el momento. Sin hacer el más mínimo ruido pudo abrir la puerta y salir a hurtadillas.

Cuando pisó la vereda empezó a correr como una loca hasta la comisaría.

Al llegar exhausta a la seccional contó al oficial de guardia lo que su compañero le había dicho minutos antes, por lo cual una comisión policial partió de inmediato al domicilio del individuo, al tiempo que se solicitaba la orden de allanamiento al juez penal.

RA pasó de la cama a la comisaría en un santiamén. Allí lo esperaban el comisario Gustavo Silveira y dos oficiales de la División Homicidios.

El interrogatorio duró horas, porque el individuo fue esquivando las preguntas, hasta que en la madrugada de ayer terminó derrumbándose. «Sí lo maté, está enterrado en…», confesó y los investigadores aguardaron la luz del día para corroborar lo dicho por el sujeto.

A las siete y media de la mañana, varios oficiales y agentes acudieron al lugar señalado, a la vera del arroyo Miguelete, a la altura de avenida José Batlle y Ordóñez.

El individuo indicó con precisión donde había dejado el cuerpo de Araújo. En poco menos de una hora, luego de despejar la zona y retirar escombros y basura, fue hallado el cadáver del joven.

Al lugar concurrió el juez de turno y el médico forense que determinó que la muerte databa de unos 10 días, cosa que se confirmaría más tarde pues el detenido dijo que lo mató el pasado 22 de mayo. El médico comprobó que el deceso del joven se produjo por una herida de bala que le entró por la oreja izquierda y le atravesó el cerebro, aunque en la espalda tenía otro impacto.

El cadáver del joven malogrado fue llevado a la morgue para que se practicara la autopsia de rigor y en la víspera continúaba declarando RA en el Juzgado Penal 8º, donde el juez penal Dr. Beyhaut remitirá el fallo en los próximas horas. *

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