En geriátrico de Santa Fe la directora se montó al stripper

En la provincia de Santa Fe, un geriátrico comunitario está siendo investigado por una serie de irregularidades, que van desde lo trágico hasta lo cómico. Casi 60 ancianos de bajos recursos, 37 de los cuales necesitan de cuidados permanentes para desplazarse, duermen en pabellones helados, casi no tienen chequeos médicos y las cocineras son quienes se hacen cargo de las guardias de enfermería.

La gota que derramó el vaso ocurrió hace un par de meses, cuando Graciela Silvero, directora del geriátrico, decidió celebrar su cumpleaños en el comedor del local. La fiesta ocurrió entre las 13.00 y las 15.30. Y no se le ocurrió mejor idea que llamar a un stripper para el festejo.

Ni bien los abuelos se fueron a dormir la siesta, el musculoso joven montó su show en ese pabellón, en donde a diario almuerzan decenas de ancianos.

En registros fotográficos del evento se ve a Graciela Silvero sentada sobre el desnudista mientras otras empleadas, entre ellas la jefa de enfermeras, se ríen desde una mesa con botellas de cerveza.

En declaraciones a Radio 10, la directora afirmó que la presencia del fornido bailarín fue un regalo y que su intención original era festejar el cumpleaños «con sandwichitos». Pero que en un momento las cortinas se cerraron y el regalo entró a la sala. «No pude parar la maroma» afirmó. De haber sabido de qué se trataba el presente «hubiese dicho: chicas, lo hacemos en mi casa».

Graciela Silvero enfatizó que no necesita un stripper para motivarse.

Esta denuncia llevó a detectar varias situaciones lamentables en el lugar. Los pabellones son «verdaderas heladeras», de acuerdo a una fuente que habló con el diario local La Capital. En los dos edificios que componen el geriátrico, solamente hay cuatro estufas a gas, pero por «cuestiones presupuestarias» sólo funcionan dos por pabellón.

Uno de los abuelos protestó por la falta de alimentación durante la noche. «Nosotros cenamos muy temprano, después de las 19, y hasta el otro día de mañana no comés nada. Entonces a la noche nos calentábamos alguna sopita o un té, pero ahora no tenemos nada». *

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