Los reclusos exigieron su presencia para garantizar las promesas del juez

Un periodista de LA REPUBLICA debió mediar para desactivar motín en la cárcel de Rivera

Cuando se estaba próximo a las cuatro de la madrugada, los casi 60 internos que alberga el Pabellón 3 comenzaron a quemar efectos personales y a arrojar piedras y demás elementos contra los efectivos de guardia, quienes se vieron superados en número y debieron pedir refuerzos. A los pocos minutos se interrumpió el tránsito en la calle Rodó y se hicieron presentes las fuerzas de choque bomberos, autoridades de Jefatura, representadas por el subjefe de Policía, inspector Clever Cardozo, además del Dr. Alvarez Petraglia y el fiscal Dr. Rodolfo Souto.

La situación se tornó aún más difícil con la llegada del magistrado, quien pretendió escuchar las demandas de los internos, los que esgrimiendo cortes caseros y actuando con extrema violencia se negaron a dialogar con él. En determinado momento uno de los internos que llevaba la voz «cantante» manifestó que solamente negociarían con la presencia de la prensa, solicitando puntualmente a dos periodistas, entre los que se contaba este corresponsal y el representante de una radio local.

Cuando apenas pasaban las 5 de la mañana y al hacernos presentes en el recinto carcelario, fuimos informados de lo difícil de la situación por parte del juez actuante, quien en todo momento manifestó que su interés era el de resolver pacíficamente el conflicto, sin la participación de las fuerzas de choque que se encontraban prontas para actuar.

 

Comienzan las negociaciones

Al hacernos presentes en el Pabellón 3, comenzamos a recibir diferentes demandas de los internos, las que se basaban en aspectos puntuales: las condiciones de hacinamiento del recinto carcelario, que tiene una población que supera cuatro veces su capacidad locativa, la posibilidad de conseguir salidas transitorias con un tercio de la pena cumplida, libertad condicional con la mitad de la pena cumplida, posibilidad de trabajo, atención médica y mejoras en la comida. Uno de los internos nos manifestaba que «la ley tiene que ser pareja para todos, ya que habemos muchos que hace años que estamos cumpliendo nuestra pena porque erramos y lo reconocemos y queremos tener la oportunidad que le dan a otros que a poco de ingresar ya tienen salidas autorizadas».

Por su parte otro interno nos decía que «parece que los que somos pobres no tenemos posibilidad de defendernos, ya que los abogados de oficio no aparecen y cuando lo hacen como en mi caso que llevo ocho años cumplidos y con buena conducta me dice «aguantate cuatro años más» y no lo puedo soportar. Estamos en la frontera y resulta que en Brasil te dejan trabajar y acá no y la gran mayoría de nosotros tenemos familia y no la podemos ayudar».

Pero el mismo interno nos informaba que «la atención médica para nosotros es casi nula, ya que en las pocas oportunidades en las que nos llevan al hospital además de tener que sufrir el hecho de que nos lleven esposados de pies y manos, esperamos casi cuatro horas y ni siquiera nos atienden».

 

Piden presencia del comisionado Garcé

El nombre del comisionado parlamentario, Dr. Alvaro Garcé, circuló entre los internos que dijeron que «demoró tanto en venir y resulta que habló con alguno de los presos pero no nos dejó ninguna solución. A través de ustedes solicitamos al Dr. Garcé que vuelva a Rivera para entrevistarse con un número mayor de presos».

La sensación que flotaba en el aire era de decepción luego de la visita de Cárceles que terminó con la liberación de tres reclusos, dos de los cuales eran policías vinculados al expediente 120. En clara evidencia quedó la falta de información de los internos en lo referente a los tipos de casos a ser analizados previo a la visita anual.

Lo que manifestaron los reclusos fue: «Queremos que no nos mientan más ya que nos dicen que nuestros casos van a ser analizados y no lo hacen, o que van a venir mejoras que luego no llegan».

«La comida acá es terrible y de no ser por el Patronato que se mueve por un poco de carne, ni eso teníamos para comer».

 

Deponen su actitud

Luego de casi una hora de extrema tensión los reclusos dieron por finalizada la algarada con la promesa del Dr. Federico Alvarez Petraglia de recibirlos para escuchar sus casos. Las reuniones, a razón de uno por día, comenzaron ayer mismo. Además existió el compromiso de que no habrá sanciones para los internos que llevaron adelante la protesta. Los presos de inmediato se abocaron a la limpieza del recinto. Uno de los internos finalizó diciendo a los periodistas: «Queríamos que ustedes vieran lo que el juez nos promete porque también queremos que digan públicamente si no nos cumple. Hay que estar acá adentro para ver lo que nos toca pasar, ya que hay alguno que hasta en el piso tiene que dormir. En el baño no tenemos luz y mucho menos agua caliente. Yo sé que lo que hacemos no está bien, pero algo teníamos que hacer». *

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