La Justicia lo eximió, pero sus superiores insisten en que hubo por lo menos negligencia

Concluye sumario al subcomisario indagado por los crímenes de los transportistas en Canelones

Cuña dijo que acudiría a la Redacción de LA REPUBLICA a fin de aclarar su situación, cosa que no hizo pese a que se acordó fecha y hora para el encuentro.

La llamada del oficial, empero, fue esclarecedora pues hasta ese momento nadie había dicho lo contrario sobre la identidad de la foto que había salido publicada. Aclarada la circunstancia, cabe apuntar que el subcomisario Cuña no fue hallado incurso en delito alguno, luego de prestar declaraciones en dos oportunidades en el Juzgado de la Costa, pese a lo cual la indagatoria judicial no ha sido cerrada.

Los investigadores de la Jefatura de Policía de Canelones sospecharon del oficial porque era el jefe directo del agente Eduardo Paiva Cardozo (El Negro Paiva) cuando éste denunció haber sido rapiñado en la ciudad de Las Piedras.

En dicha oportunidad, Paiva dijo que el supuesto delincuente le había llevado su pistola Glock, luego de efectuarle un disparo que le rozó el mentón.

Obviamente la pistola nunca pudo ser cotejada en los laboratorios de Policía Técnica y solo las vainas o cápsulas que fueron halladas en el domicilio de Paiva (en el Hipódromo de Maroñas) pudieron finalmente sindicarlo sin margen de error como el asesino de los dos trabajadores del volante.

Fuentes de la Jefatura canaria dijeron que si bien al subcomisario Cuña no se le imputó delito de encubrimiento, de todas formas hubo síntomas de negligencia cuando debió investigar una rapiña a un subalterno que la inventó para encubrir sus crímenes.

En razón de ello, en la oportunidad el Comando de la Jefatura de Canelones le abrió un sumario al referido subcomisario, instancia administrativa que, se dijo, está a punto de culminar y podría caberle algún tipo de sanción. *

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