En la diabólica trama habría caído Joaquín Curi y la investigación puede dar un vuelco sensacional

"Plantaron" en el caso a sicario para encubrir a dos empresarios en los crímenes de policías

Los policías civiles Almeida e Ilha Da Silva se encontraban a disposición de la Justicia brasileña luego de ser sorprendidos custodiando una carga de whisky perteneciente a Joaquín Curi, procesado por la misma causa de Pereyra, «co-autoría de homicidio especialmente agravado». En tanto respondían a la acusación en libertad, organizaron un esquema en base a la extorsión y al robo de mercaderías, obligando al propio Curi a pagar importantes sumas de dinero. Pero, la osadía de los infieles policías llegó a más, robando cargamentos pertenecientes a los jefes mafiosos del contrabando a gran escala en la región, Cándido Vargas Bedín y José Antonio Martins, lo que les costó la vida. La duda surge sobre él o los autores del doble crimen y los últimos indicios apuntan directamente a Walter Etelber Pereyra, quien de acuerdo a sus propias declaraciones era el hombre de confianza de Joaquín Curi.

 

Los negocios del «Negro Walter»

En reiteradas ocasiones, el propio Walter Pereyra había manifestado en sus círculos más íntimos su rencor hacia quien era su patrón (Curi), al que culpaba de pagarle sueldos «de miseria». Los dichos de Pereyra dieron paso a los hechos y fue notable el cambio de vida del mismo, que era visto en un moderno VW Apolo con vidrios ahumados y acompañado de una joven de nombre Karen, con quien recorría la noche riverense, rodeado de amigos y con abundantes rondas de alcohol por él financiadas.

Las amistades de la nueva novia afirman que la misma habría dicho: «Estoy con este negro otario porque está por agarrar un dinero grande», producto de un negocio. De acuerdo a datos recabados, el «Negro Walter» estaba robando a su patrón y la mercadería era negociada en su propia casa, a la cual solían concurrir personas a bordo de lujosos autos, entre las que se presume había policías brasileños y empresarios del vecino país. Se dice que cuando aparecían estas misteriosas personas se podían escuchar los gritos de Walter hacia su esposa y la pequeña hija de ambos: «Salí de acá vos, no te metás, esto es problema mío, algún día voy a tener mi propio negocio».

 

El crimen no paga

El brillo mostrado por quienes visitaban a Walter en su casa, lo habría encandilado y por eso habría resuelto participar en algo que permitiera sacar a Curi del negocio y quedarse a cargo. Por ello tuvo participación directa en el doble crimen, hasta el punto de ser quien citó a los dos policías en el galpón de la calle Uruguay donde aparentemente fueron asesinados.

La declaración de Pereira en principio eximió de culpa a Curi, pero nadie sabe realmente que pasó a la hora de ratificar, ya que el hombre cambió su versión, llegando al punto de rechazar la presencia de su abogado hasta ese momento el Dr. Fernando Araújo, ex diputado nacionalista. Luego de procesado y ya en la cárcel de Tacuarembó, donde se encuentra aún recluido, en una de las visitas se le oyó decir: «Dentro de poco salgo de acá y me voy a disfrutar con Karen». Pero bastó que le informaran que el delito por el cual se le procesó lo estaría condenando a 25 años de prisión, sin dinero para su manutención y convencerse que había sido traicionado para que entrara en la desesperación, llegando al punto de intentar autoeliminarse.

En la actualidad su defensa está a cargo de un abogado con residencia en la capital del país, desconociéndose sobre quién se hace cargo de sus honorarios.

 

Dudas razonables

La presencia del sicario Ricardo Guimaraens en la operación está fuera de toda duda, ya que de acuerdo a lo declarado por el abogado brasileño Luciano Fischer, el asesino a sueldo vivía en Montevideo, en un moderno apartamento que le alquilaba a un conocido periodista, siendo la «mano derecha» de la organización. Guimaraens mantenía permanentes reuniones con Martins y recibía su sueldo de parte de Cándido y a través de Curi. Pero la interrogante que surge es: ¿participó o no en el doble homicidio? Las dudas son varias y se basan en la cantidad de errores que se habrían cometido, impropios de un asesino profesional que cuenta con más de una decena de homicidios en su haber, por lo que se presume que, aprovechando su reiterada presencia en la frontera, siendo el nexo entre la organización y la Policía brasileña habría sido «plantado en el caso». La denuncia presentada por el delegado federal José Dinarte con la que habría pasado por encima de la competencia de la Policía Civil, que era la que estaba a cargo del caso de doble homicidio (delito estadual), sin informarle a su delegado jefe en Porto Alegre, Gustavo Schneider, quien manejaba la investigación por contrabando, que es un delito federal, sumado a la denuncia penal presentada en su contra por la esposa de Curi, por el acoso al que la sometía, es otra de las zonas oscuras del caso. Pero además se anuncia por parte de la defensa del empresario, que se solicitará un examen de ADN de la sangre encontrada en el galpón de la calle Uruguay para compararlo con el realizado a los cuerpos de los policías asesinados. Se afirma por parte de las autoridades que el Luminol tiene eficacia total hasta casi un mes del hecho, pero de ninguna forma es confiable a seis meses de cometido el delito, llegando ese día, según dicen a confundir una mancha de humedad con una de sangre. Son muchas preguntas y muy pocas respuestas en un caso que, se estima, en poco más de quince días estaría dando un vuelco fundamental. *

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