El homicida de 20 años tenía una relación muy cercana con la víctima

Encontraron en un pozo cerca de Pando el cadáver de otro empresario asesinado

El hallazgo del cuerpo sin vida de Pereira Apud se produjo en la mañana de ayer, cuando un equipo de la Dirección de Investigaciones de Jefatura realizó un allanamiento en una finca del barrio San Bernardo, donde existe un complejo de viviendas.

Los policías canarios estaban tras la búsqueda del comerciante desde el 28 de abril, cuando a las dos de la madrugada sus parientes encontraron que la puerta de la casa estaba abierta y el interior totalmente desordenado. Del morador no había rastro alguno y además se comprobó que faltaban algunos efectos y objetos de valor, por lo cual no se descartó el robo.

Pereira Apud se domiciliaba frente a la plaza principal de la ciudad de Pando, y desde el momento de su desaparición (fue visto por última vez por un vecino a las dos de la madrugada de la fecha reseñada) no se obtuvo ningún indicio de su paradero, pese a que se realizaron ingentes esfuerzos y varios allanamientos de fincas habitadas por gente de dudosa catadura.

Desde un principio la Policía sospechó que se trataba de un caso de secuestro, empero los familiares siempre insistieron en que no hubo pedido de rescate alguno.

Sin embargo, en la noche del martes un dato fundamental llegó a oídos de un subcomisario que dispuso un operativo en que se incluía el allanamiento de una vivienda del mencionado barrio, sobre la ruta 75, a poca distancia del cementerio local.

Los investigadores, a cargo del jefe de Homicidios, subcomisario Quevedo y del subcomisario Marteluna, tenían la certeza de que en ese predio podría estar el cuerpo del comerciante, por lo cual se pidieron los servicios de Bomberos, en el caso de que estuviera en el fondo de un pozo, como efectivamente ocurrió.

En el lugar se procedió a la detención de un joven de 20 años, quien fue para la Policía el primer sospechoso. Empero al ser indagado el 30 de abril recuperó la libertad, aunque fue procesado sin prisión por el delito de receptación, al comprobarse que había comprado efectos robados. En esta oportunidad la detención se produjo con las pruebas a la vista, ya que en el fondo de su vivienda, en un pozo en desuso fue encontrado el cuerpo de quien en un momento fue su amigo íntimo.

El cuerpo de Pereira Apud presentaba un avanzado estado de descomposición, por lo cual fue imposible determinar la causa de la muerte. A pesar de ello tenía en la cabeza una suerte de herida que podría compatibilizarse con un disparo de arma de fuego.

El cadáver, por orden del juez de Pando, fue extraído por los bomberos y llevado a la morgue del Instituto Técnico Forense para determinar cómo murió y la fecha en que lo asesinaron. Por otra parte, el joven terminó por derrumbarse y admitió haber ultimado al comerciante. Además, confesó que en los últimos 22 días todas las mañanas se dedicaba a tirar basura, hojas y ramas al interior del pozo para ir tapando el cadáver. *

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