Llevaba fusiles M-16 calibre 556, con trípodes de precisión y escopetas calibre 30 con más de 300 municiones

Cae en Brasil un uruguayo considerado jefe de traficantes de poderosas armas para las mafias

Walter Aníbal Ferreira Pérez, de 30 años, viajaba por la localidad de Itapema en el estado de Santa Catarina acompañado por dos ciudadanos paraguayos, Hermenegildo Estigarríbia Zárate, de 55 años y Digno Trinidad Coronel, de 29. Al llegar al kilómetro 116 de la ruta 101, fueron interceptados por dos móviles de la Policía Rodoviaria Federal, una división encargada de controlar el tránsito vehicular en las rutas y carreteras brasileñas.

Los seis agentes que viajaban en las modernas patrullas revisaron el vehículo del compatriota y no encontraron nada extraño, pero el nerviosismo que mostraba uno de los paraguayos motivó una inspección más minuciosa.

En el portavalijas del auto encontraron un doble fondo donde escondían una gran cantidad de cajones de madera con inscripciones en inglés. Los policías redujeron a los tres hombres y utilizando una «uña de gato» abrieron las cajas donde encontraron entre un enmarañado de paja, armas y municiones de grueso calibre.

El uruguayo, señalado como uno de los jefes de la organización mantuvo la boca cerrada y recién delante de la Justicia dijo que tenía que entregar la mercadería a capos mafiosos a cambio de una gran cantidad de dinero. En tanto que los paraguayos indicaron que era la primera vez que realizaban un trabajo de esa naturaleza y que fueron contactados en la triple frontera (Argentina, Paraguay, Brasil), por dos hombres, uno de ellos, el uruguayo que los acompañaba.

Las armas confiscadas por los agentes norteños eran fusiles M-16 calibre 556, con trípodes de precisión que medían más de un metro y medio de alto y escopetas calibre 30 con más de 300 municiones. El armamento fue derivado a Policía Técnica de Florianópolis quienes confirmaron que eran de origen norteamericano.

En una breve conferencia de prensa, las autoridades policiales señalaron que en los próximos días van a reforzar los controles en las fronteras, principalmente con Uruguay y Paraguay, por donde dijeron «es un aluvión de armas las que ingresan, ya que los controles son débiles y muy permisivos».

Al ser consultados sobre la cantidad de armas que ingresan al país, los jerarcas dijeron que se estiman en 30 mil, «20 mil por vía paraguaya y 10 mil desde Uruguay». También dijeron que el destino del armamento es principalmente las mafias que mandan en Río y São Paulo.

El poder armamentista con el que cuentan los narcotraficantes brasileños quedó al manifiesto el pasado viernes en el estado de São Paulo, cuando el autodenominado «Primeiro Comando da Capital (PCC)» masacró a 23 policías y 7 civiles, causó heridas de gravedad a otras 32 personas y dejó dos comisarías semidestruidas por el uso de granadas de mano. *

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