Llegan los técnicos argentinos que asesoran a Uruguay

Mañana empieza el último viaje para la nueva prisión

De acuerdo a la información recabada por LA REPUBLICA en fuentes del Ministerio del Interior, estos son los últimos pasos para elaborar los pliegos licitatorios, que serán enviados antes de su presentación a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. Se estima que todo este proceso culminaría a fines de setiembre o comienzos de octubre.

Cuando comenzó este proyecto, tras el motín de mediados de junio de 1999 en el Penal de Libertad, los plazos aparecían difusos. Pero tras la asunción de la nueva administración, y en un encuentro entre el Presidente Jorge Batlle y el ministro del Interior, Guillermo Stirling, se le dio un mayor impulso a la idea y se pronosticó que a principios de 2001 se comenzarían las obras de la nueva cárcel.

Tal como lo ha venido informando LA REPUBLICA, el lugar elegido para levantar el centro de reclusión es un predio contiguo al Penal de Libertad en el departamento de San José. Será –así se ha asegurado– la cárcel más moderna y segura con la que contara el país. Estará controlada por sistemas informáticos, que llevarán a que el contacto entre los guardiacárceles y los presos sea mínimo.

Para 500 o 600

Desde un primer momento, las autoridades del Ministerio del Interior han buscado tener un amplio conocimiento sobre cómo se construyen las cárceles hoy a nivel mundial, ya que existen reglas mínimas de seguridad, alojamiento, y también parámetros a tener en cuenta sobre derechos humanos.

En este sentido, se investigó sobre los últimos emprendimientos en Francia, España, Chile y Argentina. La falta de experiencia de Uruguay en materia de construcción de penales modernos llevó a que firmara un acuerdo con Argentina para que el vecino país asesorara a los técnicos del Ministerio del Interior. Hubo dos viajes anteriores, y el que comienza mañana será el último.

Las fuentes consultadas explicaron que como forma de sellar este apoyo está planificado que Bullrich llegue al país el jueves, para brindar detalles sobre los realizado. Luego sí se terminarán de elaborar los pliegos, que abarcarán todos los aspectos que el gobierno uruguayo quiere para la nueva prisión. Esto significa que se explicará a los interesados desde cuántas habitaciones se precisan y para cuántos presos (se estima que para 500 o 600), la forma de las puertas de las celdas, los sistemas de seguridad, etcétera.

La iniciativa inicial pensada tras el motín en Libertad era la de realizar la construcción mediante la modalidad de leasing aunque tras el impulso dado por Batlle no se descarta que finalmente se recurra al pago de la obra al contado.

La otra opción significa que la empresa que gana la licitación construye la cárcel y se la alquila al Estado por un tiempo determinado de tiempo, luego del cual existe la opción de compra, con los descuentos correspondientes por los años de alquiler.

Ni bien se anunció la posibilidad de que Uruguay tenga una nueva cárcel, diversos consorcios internacionales presentaron sus propuestas. El costo de una cárcel del tipo que se quiere, ronda los 25 millones de dólares.

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