Grave denuncia: la Policía argentina le aplicó picana eléctrica a un joven salteño
El denunciante explicó que había concurrido el viernes 5 de mayo a visitar a su hermana en la localidad de Federación, donde ésta está radicada y cuyo esposo es un oficial de la Gendarmería argentina.
Narró que el sábado de madrugada salió a pasear por la ciudad y fue detenido por funcionarios policiales de particular y conducido a la Comisaría local.
Una vez allí, fue mantenido detenido en un despacho, donde, según señaló, discutió con los funcionarios, por lo que consideraba una injusta detención. Posteriormente, fue trasladado a una habitación de la dependencia en la cual fue golpeado y se le aplicaron choques eléctricos.
En horas de la noche del sábado, su cuñado, oficial de la Gendarmería lo pudo retirar de la Comisaría, pero fue liberado con la condición de que saliera inmediatamente del país, cosa que hizo una hora después.
Explicó a LA REPUBLICA: «Aún no puedo creer lo que me sucedió. No pude denunciar lo ocurrido porque debí abandonar Argentina en forma inmediata, pero lo estoy haciendo público para que se sepa lo que a mí me pasó, ya que fui salvajemente torturado, cosa que creía que en democracia no podía suceder».
Copamiento
Dos delincuentes armados coparon una casa quinta en la avenida Luis Batlle Berres, donde maniataron a sus moradores y se alzaron con dinero y joyas para luego escapar en el vehículo de la familia atracada.
En la noche del miércoles, el caso entró en conocimiento de la Policía y se procedió al cierre departamental, incluido el puente de Salto Grande. Próximo a la medianoche el operativo policial se centraba en la costanera Norte, hasta las inmediaciones de Salto Grande, donde se encontró el auto robado a los dueños de casa, un Hyundai Ato, matrícula HAH 328, de color dorado.
El copamiento tuvo lugar alrededor de la hora 21 en el domicilio del matrimonio De Soto- Berneda. En momentos en que el dueño de casa, se hallaba en el exterior de su domicilio, arriba de una escalera, cambiando una lamparilla, se le apersonó un joven a cara descubierta, diciéndole «bajate, esto es un asalto, quedate tranquilo…». Acto seguido obligó al dueño de casa a entrar a la vivienda. En la puerta se había apostado el segundo delincuente y le preguntaron por la esposa que miraba televisión en el dormitorio.
Ambos fueron maniatados en el interior de la vivienda.
De inmediato se abocaron a revisar la casa, encontrando unos 300 dólares y 10 mil pesos que había a mano, además de alhajas de la familia. Una vez obtenido el botín se dieron a la fuga en el vehículo de la familia.
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