Al periodista Mateo Kutalek lo hicieron arrodillar en el parque para matarlo de un tiro en la frente
Los investigadores no han podido establecer los móviles del homicidio, aunque estaba prácticamente descartado que haya sido por cuestiones relacionadas a sus funciones periodísticas, porque «no era un periodista muy jugado en temas complicados», aseguraron distintas fuentes a LA REPUBLICA, y tampoco se le conocían enemigos capaces de llegar a quitarle la vida.
Políticamente se lo identificaba con la izquierda –aunque no tenía militancia–, y era hincha fanático del Club Nacional de Fútbol.
Sin embargo, muchas interrogantes estaban sin respuesta en un caso que ha conmovido no solamente al círculo periodístico de este departamento, sino a la ciudad de donde era oriundo Kutalek y otros ámbitos en los que era ampliamente conocido.
Llama poderosamente la atención que haya sido ultimado en el entorno de las 2.30 del sábado y su cuerpo haya sido encontrado recién a las 10.00 de la mañana, aunque cabe consignar que a esa altura de la calle Acuario, fondos del parque Burnett (barrio Lausana) de la ciudad de Maldonado, es una zona bastante despoblada y poco transitada.
El cuerpo fue encontrado por un funcionario municipal que cumple tareas de vigilancia justamente en ese parque municipal, quien dio rápidamente aviso a la Policía.
Otro extremo que ha llamado la atención, es que ninguno de los efectivos policiales actuantes se haya percatado de la identidad del hombre, hasta que por otros elementos supieron de quién se trataba a media tarde del sábado. Empero, un investigador aclaró que el cráneo de la víctima estaba muy desfigurado por derrames e inflamaciones provocadas por el impacto de la bala de bajo calibre (32 como máximo), que le ingresó por la frente «entre ceja y ceja», lo que confirma además que se trató de una ejecución y no de un disparo realizado a mediana o larga distancia.
El cuerpo de Kutalek no mostraba otros signos de violencia, ni rastros de que haya estado peleando con alguien, además estaba perfectamente vestido. Los primeros peritajes habrían establecido por la posición en que fue encontrado el cuerpo y la trayectoria del proyectil, que lo habrían hecho arrodillar para ultimarlo.
Una serie de muestras de su cuerpo y de elementos encontrados en el lugar, fueron derivados al Instituto Técnico Forense de Montevideo, para obtener alguna información y datos de ADN.
Al momento de ser encontrado sin vida, solamente llevaba puesto un anillo de plata «de mesa» que luce sus iniciales en oro: M.K.. Le faltaba una cadena, una pulsera y su billetera que además de documentación personal contendría algo de dinero. Pero si bien el móvil del robo no estaba descartado, también podría tratarse de una maniobra para «despistar» a los investigadores. Un viejo sabueso de la policía local dijo que es raro que solamente por robarle lo que le faltaba, lo hayan ejecutado de un balazo en la frente. «Hay algo más», aseguró.
Los últimos pasos
La noche del viernes, Mateo Kutalek -quien era único hijo y vivía junto a su madre-, había participado en una fiesta de casamiento celebrada en la sede de un club de San Carlos. Sobre la medianoche decidió junto a dos amigos ir a Maldonado a la «Casa de Naná»; allí bajaron solo sus amigos a quienes quedó de pasar a buscar «dentro de veinte minutos», mientras siguió camino al volante del coche de uno de ellos, un conocido ex edil departamental también de San Carlos. Algunos testigos afirmaron a la policía que Kutalek fue visto en San Carlos acompañado de otra persona, después de haber dejado a sus amigos en el famoso prostíbulo de Maldonado.
Desde el sábado a la tarde, varias personas del entorno más cercano del periodista prestaron declaración, pero en principio ninguno de ellos pudo aportar elementos concluyentes. Más tarde surgió otra información que daba cuenta de que poco después de medianoche, Kutalek fue visto en San Carlos (luego de dejar a sus amigos en La Casa de Naná) con otra persona que está plenamente identificada y que la Policía buscaba ayer intensamente para interrogarla, porque podría ser quien estuvo con él en sus últimos momentos de vida, y ser el autor del homicidio o, en el peor de los casos, al menos aportar información más precisa.
Vecinos de la zona donde apareció el cuerpo dijeron a la Policía que sobre la hora 2.00 del sábado escucharon una detonación, lo que puede confirmar que fue ultimado en ese lugar; pero el coche que conducía apareció muy lejos de ese sitio, a mitad de camino entre San Carlos y Maldonado, lo que podría indicar que su verdugo era de San Carlos, o bien también pudo ser una maniobra de despiste.
Las hipótesis que se manejaban eran varias y pasaban desde que Kutalek tendría alguna deuda importante que no había cancelado, a cuestiones sentimentales, pero siempre iba quedando de lado la posibilidad de una venganza por algo que haya dicho en su rol profesional.
El sepelio del periodista tuvo lugar a la hora 13.00 del domingo en la necrópolis de la ciudad de San Carlos, donde estuvo acompañado por colegas, vecinos, autoridades políticas, sociales y del ámbito deportivo, que lo despidieron con un cerrado aplauso.
La Policía fernandina estrecha el cerco sobre el último sujeto que vio con vida al periodista y según las manifestaciones realizadas por la jefa de Policía de Maldonado es muy probable que su detención pueda ser «fundamental» para aclarar su asesinato. *
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