Policías que cumplen el servicio "222" en Colonia Berro denuncian condiciones inhumanas

"Hacemos nuestras necesidades en los yuyos, nos pican las arañas y las ratas nos muerden"

En su denuncia detallan la carencia de baños y admiten que tienen que hacer sus necesidades «a campo». Dicen que las cámaras sépticas están desbordadas y allí se bañan patos, gallinas y cerdos. Afirman que los policías se enferman de hepatitis, gastroenterocolitis, hipotermias, infecciones cutáneas, infecciones urinarias y que las garitas no tienen visibilidad, ya que las ventanas son de nailon y las puertas de madera.

La denuncia detalla cómo en la entrada 1 hay una construcción dedicada a la requisa de las personas que visitan a los internados. «No tiene baño, los únicos gabinetes higiénicos son dos baños químicos que se encuentran en pésimo estado de higiene y si el funcionario policial tiene que realizar sus necesidades fisiológicas las hace en el arbolado cercano, lo que ha ocasionado serios problemas de salud, pues en el lugar proliferan ratas y arañas».

A continuación se describe el estado calamitoso de las garitas existentes en el hogar Piedras, «que tampoco tiene gabinetes higiénicos y las custodias deponen en unas cañas y árboles allí existentes donde están las cámaras sépticas desbordadas». Las mencionadas garitas, según la denuncia de los policías, «no poseen ventanas y las que tiene son improvisadas de nailon, con puertas de cartón».

Las cámaras sépticas «están desbordadas y su contenido se derrama en una cuneta que desemboca en el hogar Ituzaingó, directo al lugar donde esta emplazada la garita del policía, en torno de la cual hay un charco, donde se bañan patos, gallinas, cerdos. El charco está cercado con alambre y empalizado».

En el hogar Piedras las garitas tienen «puertas de chapa, ventanas improvisadas con nailon que se llueven como afuera». Se insiste en que los policías hacen sus necesidades «en el pasto o en las cañas allí existentes»

En el hogar Ser, «centro de máxima seguridad». el único baño está instalado en la entrada o sea en el puesto de vigilancia. Las torres de vigilancia son en invierno verdaderas cámaras de hielo y en verano, hornos sofocantes».

Se dice que la «abundante vegetación dificulta la buena visión por parte de los policías lo que facilita las fugas de los internados».

Las cámaras sépticas, «con los vertidos de las necesidades fisiológicas de los menores internados, y de los funcionarios que trabajan, van a parar a la abundante vegetación que se encuentra allí lo que provoca un olor insoportable, en la cantera y laguna del fondo del hogar de mención.

Al final del establecimiento, el servicio de vigilancia 222 estás emplazado en el portón número 2, sobre el camino a Las Piedritas. «Esta garita tiene ventanas de nailon, puerta de cartón y madera y tampoco tiene baño». El policía que está de guardia hace sus necesidades en «la cuneta allí existente y en los pastos de ese lugar, claro que de noche», dicen los uniformados.

Afirman que contraen piojos, sufren picaduras de arañas, mordedura de roedores, garrapatas y el acoso permanente de moscas, mosquitos y tábanos. *

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