La Policía lo "pescó" gastando a lo grande 2.200 dólares que un hacendado había perdido
Quiso la casualidad que el dinero fuera encontrado por un matrero con antecedentes penales que recogió el paquete y marchó al galope hacia el centro de la ciudad de Durazno a tomar las copas más alegres de su vida. En el trayecto ni se le pasó por la cabeza buscar al dueño de los dólares, como hizo hace meses atrás aquél honesto cartero de Atlántida, a quien le pasó lo mismo pero actuó de otra manera.
El matrero llegó a su querido barrio Durán, donde abundan los bares y entró con cara de millonario a su lugar preferido. Eligió una mesa bien a la vista, para que lo vieran bien, acomodó el facón para que no golpeara contra la silla y se puso a libar. De repente se le despertó la generosidad y mandó la vuelta y después otra. El dueño del bar, presumiendo que el hombre lo dejaría con un clavo de aquellos, le pidió cortésmente que le pagara la cuenta, «para que después no haya confusiones, vio». Para su sorpresa el matrero metió la mano en uno de los bolsillos de sus bombachas y sacó plata de todos los colores, como para pagarle mil vueltas. El barista cobró y se calló la boca, pensando que el cliente había echado buenas.
Todo parecía marchar viento en popa, pero dos policías de la Seccional 15ª que andaban patrullando la zona vieron al conocido matrero gastando plata a troche y moche, por lo cual entraron al bar a ver qué pasaba.
Previendo que había cometido un delito, dado sus antecedentes, los uniformados primero le quitaron el facón y al pasarle revista le encontraron 900 dólares y 10 mil pesos.
Al ser interrogado el hombre contó que había encontrado la suma referida y que el faltante «se lo había tirado encima». El juez dispuso que el dinero recuperado fuera devuelto al hacendado y no halló mérito alguno para imputarle un delito al matrero que salió rápidamente en libertad. «Ando derecho, me voy pal campo, de seguro encuentro otro fajo», comentó bajito y se fue al galope. *
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