"Me pegaron por ser negro, pobre y viejo", relató en la época la víctima del cruel maltrato

Para Guinness: policías torturadores, dos de los cuales aún están presos, quieren dinero y demandan a LA REPUBLICA

Los funcionarios policiales, que en ese año revistaban en la Seccional 12ª de Piriápolis, iniciaron dos demandas. En un caso se trata de un grupo de cinco policías que accionan contra REG SA, empresa editora de LA REPUBLICA y el segundo caso es otro funcionario individualmente, que lo hace contra el diario y TV LIBRE. El sábado 26 de julio del año 2003 a media tarde, Francisco Cardozo de 56 años de edad, residente en Punta Colorada, estaba orinando en la rambla de Piriápolis. En esa circunstancia fue detenido por personal policial y trasladado en un vehículo de la Sub Prefectura del puerto local, a la Seccional 12ª.

Según denunció entonces su hermana, Gladis Cardozo, allí fue sometido a un duro castigo por efectivos policiales que ingresaron a la celda donde estaba alojado.

El hombre fue liberado unas cinco horas después y al otro día, temprano a la mañana, debió ser trasladado de urgencia al Hospital de Maldonado donde fue intervenido quirúrgicamente porque presentaba peritonitis aguda. Aunque luego se comprobó que tenía rotura de vísceras, entre otras graves lesiones. De allí fue trasladado al Hospital Pasteur, donde estuvo internado varias semanas en gravísimo estado. De ese nosocomio volvió al Hospital de Maldonado, donde permaneció en observación varias semanas. Los hechos fueron ampliamente difundidos por todos los medios locales y nacionales y merecieron reprobación pública.

 

«Me pegaron por ser negro, pobre y viejo»

El semanario La Prensa de Maldonado publicó entonces una entrevista realizada a Cardozo en el Hospital de Maldonado adonde estaba internado.

En la misma reconoce que ese sábado de julio «había tomado de más, pero no estaba borracho, tenía una caja de vino en la mano y oriné en la vereda. Enseguida aparecieron varios policías que me empezaron a embromar. Yo le dije que no se hicieran los locos, que otros hacían lo mismo pero no les decían nada».

Desde allí empezó a caminar hacia su casa, ubicada en Punta Colorada a unos seis kilómetros del centro de Piriápolis, «pero cuando pasaba frente al puerto me detuvo una policía femenina que me metió en una camioneta de Prefectura y llevó a la comisaría».

Relata que enseguida lo metieron en un calabozo. «Ahí me estaban esperando 4 o 5 policías, un oficial me pegó una trompada en un ojo. Después me obligaron a desnudarme y cuando me estaba sacando el buzo me curtieron a patadas y piñazos por todos lados, además me quemaron con cigarrillos en las piernas, mire…», dijo al periodista Omar Hidalgo.

El colega constató la existencia de varias cicatrices en los tobillos, el lado externo de ambas piernas, la herida en el abdomen producto de la cirugía y una herida aún visible en la parte posterior de la cabeza.

Cardozo continuó relatando que «después se fueron y vinieron otros que con mi bufanda en la mano dijeron….vamos a ahorcarlo y lo tiramos en una zanja de Punta Negra… y siguieron pegándome hasta que se cansaron y me dejaron tirado».

A medianoche lo soltaron y con gran esfuerzo llegó a su casa después de las 2 de la mañana. Cuando llegó a su casa vomitó materias fecales y su hermana decidió llevarlo al Hospital de Maldonado. Ahí le diagnosticaron rotura de vísceras, peritonitis y quemaduras varias.

Cardozo no tenía trabajo, la Policía lo consideraba un marginal y hasta llegaron a «acusarlo» de ser gay. Por esa razón, según reconoció en otra entrevista, «habrían intentado introducirle un palo en el ano, aunque no lo lograron».

Negó haber estado en el Casino del Conrad alguna vez en su vida, como intentó probar la Policía presentado un video en la sede judicial. Según fuentes judiciales «esta prueba ni siquiera fue admitida por su manifiesta falsedad».

«Cuando me tomo alguna canto, tengo buenos amigos entre lo jóvenes de Piriápolis, pero nunca me propasé. Algunos me discriminan por ser negro, pobre y viejo. Pero no soy un degenerado como andan diciendo por ahí», afirmó Cardozo.

Poco después el periodista Julio Toyos, en el programa «Toyos investiga», que se emitía por TV LIBRE, presentó una entrevista que le hiciera a la víctima en el Hospital Pasteur. El hombre relató extensamente los malos tratos que le propinaron en la seccional de Piriápolis, que desde hacía un mes lo mantenían internado en estado reservado.

Las repercusiones de esa entrevista llegaron rápidamente a Maldonado, donde TV LIBRE no se emite. El juez Carlos García, entonces a cargo de la causa, y el fiscal Juan Bautista Gómez, viajaron expresamente a Montevideo para interrogar a Cardozo, aunque no lograron plenamente su objetivo porque el paciente estaba sumido en un estado de depresión profunda.

 

Seis policías procesados y remitidos a prisión

El abogado Martín Macedo tuvo a su cargo la denuncia penal contra los efectivos policiales. Según el escrito presentado en la Justicia por el abogado «mientras le maniataban la bufanda al cuello, lo sometían a las torturas sádicas e indignantes». El escrito revela que el detenido fue liberado poco antes de la medianoche pese a las graves heridas que había sufrido, sin dar cuenta a la Justicia de la detención.

El escrito asegura que «cuando lo dejaron en libertad a las 23.30 del mismo día los policías bromeaban entre ellos, reclamando que despejase la vereda, porque de lo contrario lo volverían a detener.

La hermana de la víctima aseguró que «efectivos de esta misma seccional, así como un policía que vive en Punta Colorada, ejercían una continua persecución y hostigamiento sobre él pero nunca hubo una acusación judicial».

El doctor Macedo se limitó a señalar que estaba «defendiendo los derechos humanos de una persona sometida a presuntos malos tratos».

Unos 40 efectivos policiales que cumplían funciones en esa seccional fueron interrogados por los magistrados.

Finalmente el juez García decretó el procesamiento con prisión de seis de ellos, acusándolos por los delitos «de lesiones graves, abuso de autoridad y encubrimiento».

 

Dos demandantes aún están detenidos

Cuatro de ellos, sin antecedentes, fueron liberados luego de cumplir una mínima. Pero otros dos, uno de ellos oficial, aún permanecen detenidos aunque con salidas transitorias ya que tenían un proceso anterior por los mismos delitos.

Además el Estado enfrentará una importante demanda entablada por los abogados que defienden a Cardozo.

La misma se presentará en los próximos días y consta de tres reclamos: por daño emergente (pérdida salarial y gastos médicos) 86.100 pesos; por lucro cesante 250.000 pesos y por daño moral, 65.000 dólares para Cardozo y 17.000 dólares para su núcleo familiar.

En este marco se produce una situación para el libro Guinness: policías torturadores que dañaron gravemente a una persona y que provocarán un daño importante a las arcas del Ministerio del Interior, ejercen acciones judiciales como si no hubieran tenido ninguna responsabilidad en los hechos reseñados. *

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