Dos ladrones le arrebataron 290 mil pesos a un remesero y "perdieron" la moto por el camino
Corrían las seis y media de la tarde cuando el remesero de 46 años se disponía a efectuar un depósito fuera de hora de 290 mil pesos. En el cruce de Ejido y Colonia, el hombre fue sorprendido por un desconocido, en el preciso momento en que realizaba la operación. El individuo lo amenazó con un arma de fuego y le quitó la bolsa con la importante suma de dinero. Ya con el botín en su poder el ladrón corrió unos metros y se subió a una moto, huyendo con el cómplice que la conducía.
Pocos segundos después del robo, en su frenética carrera para alejarse de la zona, el delincuente que manejaba perdió el dominio del birrodado en el cruce de Mercedes y Tacuarembó y ambos cayeron estrepitosamente al pavimento. A pesar de los golpes sufridos, los dos sujetos decidieron escapar a pie, dejando la moto abandonada en el lugar. Policías de la Seccional 3ª establecieron que la moto no tenía requisitoria, por lo cual ahora al comprobarse que no era robada, se busca intensamente al dueño de la misma.
El revólver del abuelo
El muchachito pasó por la casa de su amigo de la misma edad (16) y le propuso «meter un caño» en algún comercio porque no tenía un peso. A éste no le pareció mal la idea y enseguida tomó la llave de la mesa de luz del abuelo y sacó de allí un revólver calibre 32. Ambos se dirigieron a la parada del ómnibus y tomaron un 185 con destino a Pocitos. Al llegar al barrio se pusieron a caminar y al mismo tiempo buscar el lugar indicado para llevarse unos pesos. Cuando vieron el minimarket de 26 de Marzo y Buxareo, los dos se pusieron de acuerdo rápidamente. Entraron al comercio y amenazaron con el arma al dueño, un hombre de 40 años. «Dame la plata grande porque te mato», le dijo el jovencito del revólver, mientras el otro se apoderada de 8 mil pesos, de 200 tarjetas para celulares, cigarrillos y algunos chiclets.
Consumado el robo, los infractores salieron corriendo, al tiempo que el damnificado daba cuenta a la Policía. En una de las recorridas, los uniformados avistaron a uno de los atracadores en la esquina de 14 de Julio y Rivera. Al ser revisado tenía el revólver de su abuelo escondido junto a los genitales. *
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