Los celos hicieron trizas a dos familias que, según los vecinos, "eran amables y cariñosas"

Violencia doméstica: una mujer policía mató a su marido y un hombre asesinó a su esposa

El impactante y luctuoso hecho, se produjo en una finca de la calle Independencia casi Cervantes, barrio El Molino de la capital departamental.

Algunos vecinos escucharon nítidamente tres detonaciones dentro de la finca por lo que inmediatamente llamaron a la Policía. En minutos se constituyó un móvil en el lugar, cuya dotación llamó insistentemente a la puerta de la casa donde se habían sentido los disparos. Ante la falta de respuesta los efectivos decidieron ingresar, encontrándose con un cuadro desolador. Tendido en la cama de un dormitorio, encontraron el cuerpo sin vida de DC de 45 años, y a su lado a la agente policial de 33 años -cuya identidad se ha mantenido en reserva-, con un disparo en la boca y agonizando.

Inmediatamente se constituyeron en el lugar otras unidades policiales y de emergencia médica móvil, constatando que DC estaba muerto presentando dos balazos en su cuerpo, en tanto que su compañera agonizaba en medio de un impresionante charco de sangre y una importante pérdida de masa encefálica.

La mujer policía había sostenido una discusión con su compañero por cuestiones amorosas, y abrumada por los celos que le estaría provocando otra mujer, decidió quitarle la vida a DC con su propia arma de reglamento, para luego descerrajarse a sí misma un disparo en la boca que la dejó agonizante.

Para hacer más trágico aún el caso, uno de los hijos de la mujer de sólo 12 años, se encontraba en el living de la casa cuando ocurrió la desgracia, en tanto que un hermano suyo de 15, recién había ido hasta un almacén del barrio. Ambos eran hijos de un anterior matrimonio de la mujer policía.

 

En San José

Sobre la una de la tarde, los vecinos de la casa donde habitaba una pareja mayor escucharon un disparo. Era claro que el sonido provenía de aquel hogar. El vecino acudió para ver qué pasaba y en los segundos transcurridos entre que salió de su casa y se dirigió a la otra, oyó un segundo estallido.

El tercero y último, lo escuchó cuando ya estaba dentro de la vivienda. Entonces fue testigo de cómo el dueño de casa, Osmar Suma, hasta ahora un vecino «tranquilo» que no discutía con su señora y era más bien «retraído», caía al suelo destrozado por el tiro que él mismo se descerrajó. Acabó con su vida, pero antes había disparado contra su mujer, Delia Echeverri, quien también murió al instante. Y contra su suegra, a la que tocó el segundo disparo, pero ésta sobrevivió porque su yerno no acertó a darle antes de morir. El homicida tenía 65 años, su señora 58. El arma utilizada en el crimen y posterior suicidio fue un revólver calibre 22, largo, marca Rossi. *

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