En Rafael Peraza un comando de encapuchados robó U$S 13 mil y $ 40 mil
El pasado lunes cuando anochecía, cinco individuos encapuchados y no se conoce con certeza si habría algún otro involucrado- coparon una vivienda ubicada en el campo, a escasos kilómetros de la tranquila población de Rafael Peraza, departamento de San José.
Los delincuentes entraron a la casa donde estaban la madre de familia, de 56 años, un hijo de 31 y una hija de 21, por una puerta secundaria a la principal. El padre se encontraba ausente porque estaba en un velorio. A la primera persona que encañonaron fue al muchacho, que entonces se encontraba en la habitación contigua a dicha puerta. Lo arrojaron al suelo y le pusieron un revólver en la sien. Enseguida redujeron a la dueña de casa a la que también tiraron al suelo. A la muchacha, uno de los encapuchados la retuvo tomándola de un brazo.
A continuación, con la familia a su merced y amenazándolos de muerte, exigieron que les entregaran el dinero. En este punto es que el caso se vuelve realmente «llamativo», por utilizar algún tipo de calificativo. Los ladrones, que además de encapuchados tenían sus manos cubiertas con guantes, se llevaron un botín de 13.000 U$S y 40.000 pesos, más cheques. Esta cantidad de dinero, según dijo luego a la prensa el dueño de casa, no es común que la guarden allí. Ese día fue una excepción, porque el hombre había traído el dinero «del mercado», desde Montevideo. Esta situación hace pensar tanto a investigadores como a la familia de damnificados, amigos y vecinos de la zona, que el robo fue «entregado» por algún «soplón no desconocido». Resulta realmente difícil de creer que la banda de atracadores haya pasado por el lugar y elegido justo esa casa al azar. Hasta el momento, lo que se sabe sí cierto es que llegaron y fugaron en una camioneta 4 x 4, Chevrolet S10, de color gris metalizado. La habían robado horas antes en Minas, para llegar hasta San José, se supone, «sin paradas» intermedias. Poco después del atraco abandonaron este vehículo en Santa Lucía, ciudad que marca el límite entre los departamentos de San José y Canelones. Todo el operativo, contando desde el robo de la Chevrolet a la huida definitiva, no llegó a insumirles ni un día.
Desde Santa Lucía la pista se pierde, y el dinero con ella. *
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