Prendió fuego a un hombre y ahora camina por las calles de Maldonado y la gente se asombra

Confesó y fue probado que asesinó a un indigente pero lo hizo siendo menor de edad y quedó libre

La calurosa noche del 11 de enero de 2003, Carlos Martínez de 73 años, se encontraba de beberaje con dos jóvenes que entonces tenían 17 y 20 años, en la precaria casilla que habitaba entre unos arbustos en cercanías de la terminal de una empresa del transporte departamental de pasajeros, en bulevar Artigas.

No era la primera vez que los muchachos y el indigente se juntaban a comer algún trozo de carne a las brasas -si la había- y a compartir abundante alcohol. Pero aquella noche sería diferente, porque entre copa y copa, se produjo una agria discusión por cuestiones del momento, entre el menor y el septuagenario. Poco después se terminó el vino y no había más dinero para comprarlo por lo que Martínez invitó a los jóvenes a retirarse porque se quería acostar.

Los muchachos se fueron, severamente afectados por la ingesta de alcohol y furiosos tras la discusión. Pero el joven de 17 años, lejos de olvidarse del tema, comenzó a tejer premeditadamente la forma de segarle la vida al pobre hombre.

La noche del 12 de enero, ambos enfilaron hacia la casilla de Martínez, llevando una lata de queroseno con la macabra intención de prenderlo fuego. El septuagenario como cada noche, dormía profundamente tras una nueva y abundante ingesta de alcohol. El menor roció el combustible debajo de la cama del hombre, encendió un fósforo y junto a su amigo salió rápidamente del lugar.

Casi inmediatamente, algunos vecinos comenzaron a ver como la casilla de Martínez tomaba fuego y hasta allí corrieron para brindar ayuda, en tanto que a los pocos minutos arribó una dotación de Bomberos que logró rescatar con vida a Carlos Martínez, aunque presentando a esa altura severas quemaduras que ponían en riesgo su vida, por lo que se dispuso su urgente traslado a Montevideo -al Centro de Quemados-, donde dejó de existir un día después.

 

Olfato de buen policía

El informe de Bomberos era contundente: el incendio había sido intencional; de la casilla de costaneros y cartón solo quedaron cenizas. Desde entonces no se supo nada más de los autores del horrendo crimen, aunque la Policía siempre manejó algunos datos que algún día podrían conducir al paradero de él o los asesinos de Martínez. El septuagenario no era oriundo de Maldonado pero además, no poseía documentación identificatoria ni familiares.

Semanas atrás el agente Oscar Díaz de la Brigada de Hurtos de la Seccional policial 1ª a cargo del comisario Jorge Guerra, decidió retomar el caso, reunir todos los informes y comenzar a trabajar. Citación va citación viene, fue detenido un joven de 23 que casi naturalmente narró todo lo que había ocurrido aquella noche de verano y afirmó que su amigo, hoy con 20 años, había sido el autor material del asesinato.

Ambos declararon ante la jueza penal de 4º turno, doctora Graciela Eustachio, que dispuso el procesamiento con prisión del mayor y la libertad del autor material del homicidio.

Heber Rodríguez González de 23 años, marchó a prisión como coautor responsable de un delito de homicidio muy especialmente agravado. Su amigo, que narró con lujo de detalles como prendió fuego premeditadamente a Carlos Martínez, recuperó la libertad y camina orondo por las calles de Maldonado, ya que al momento de cometer el delito, era menor edad y a ésta altura el delito prescribió de acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 103 Numeral 4 del Código de la Niñez y la Adolescencia del Uruguay. *

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