Toda Colonia grita los nombres de los violadores y dicen que no van presos porque son "chicos bien"
LA REPUBLICA fue el primer medio nacional que se ocupó del tema, que ocurrió en los primeros días de marzo y a pesar del fuerte impacto que produjo (y produce) a nivel social, recién ahora empieza a encontrar a nivel local alguna repercusión informativa.
La víctima de 18 años de edad, no 16 como se había mencionado en un principio había empezado a concurrir desde octubre de 2005, una vez por mes, a un local bailable ubicado en la zona céntrica de Colonia del Sacramento.
El primer fin de semana de marzo se la vio en el lugar, como de costumbre, aunque lejos estaba de imaginar que esa noche un trío de depravados había tramado para ella el peor calvario, la peor humillación.
De acuerdo a nuestra investigación, esa noche «se le acercó un muchacho y la invitó con un trago; ella aceptó, porque la invitación había sido cordial, sin nada dudoso. Unos minutos después, se empezó a sentir mal, con un gran ardor en el pecho y en la garganta», señalaron los informantes a los que pudimos tener acceso.
«La sacaron del salón, con el pretexto de auxiliarla, y la subieron a una camioneta 4 x 4, de color verde oscuro con detalles metalizados en su parte trasera», acotaron las fuentes. El color del vehículo difiere de otras informaciones que se venían manejando y que hablaban de una camioneta «negra», pero a nivel judicial se indicó a este corresponsal que «hay que tener en cuenta que esto pasó tarde en la noche, en un sitio poco iluminado, y de ahí la confusión con dos tonalidades oscuras».
El suplicio de la chica
De ahí en más comenzarían horas terribles para la muchacha. De acuerdo a sus propias declaraciones a la Policía, el vehículo -que se desplazaba con la radio encendida a todo volumen y con tres jóvenes a bordo- «tomó por la rambla costanera y después subió por la calle Manton, en el Real de San Carlos». La jovencita iba aturdida, aunque para quien reside en una comunidad pequeña, eso no le impidió reconocer algunos paisajes que muchas otras veces había visto en su ir y venir por la ciudad.
Fue llevada a «una casa con techo verde», que formaba parte de un complejo de viviendas. Allí los tres varones le dijeron claramente lo que le iba a suceder y también amenazaron con violar a una hermana de la chica.
Tras varias horas de suplicio, la abandonaron a la vera de la calle Atanasio Sierra donde fue auxiliada por una vecina, que la trasladó hasta la comisaría y el hospital.
¿En qué está la investigación?
La víctima fue atendida por el médico Juan Carlos Martí y la ginecóloga Ponce De León, quienes pudieron certificar la gravedad del abuso cometido. La familia de la muchacha radicó la correspondiente denuncia policial y a partir de ahí trascendió que los uniformados a cargo del caso han «concretado algunas detenciones y algunos allanamientos, pero por falta de elementos esas personas han recuperado su libertad».
En Colonia la población grita a voz en cuello por lo menos tres nombres de presuntos culpables. Dos de esos nombres se manejan coincidentemente desde un primer momento.
Como esos supuestos implicados responden a características de «familias pudientes», la Policía, en contacto con los ediles de la Junta Departamental, salió al cruce del malestar popular que insiste en que «no tocan a nadie porque son «chicos bien». La Policía está trabajando en el tema y si aparecen pruebas va a actuar sin importarle de quién se trata», dijeron las jerarquías que dialogaron con los curules.
En este marco, hay un dato que resulta de fundamental importancia. «La chica dice que si en una rueda de reconocimiento le ponen delante suyo a esos que en algún momento llevaron detenidos, ella puede reconocer con exactitud los rostros de los que la sometieron», dijo ayer a LA REPUBLICA una importante fuente que participa desde el ámbito legal, colaborando con la familia de la víctima.
«Lo peor que puede pasar es que no pase nada, tenemos que recordar los años que lleva el caso Trigo sin aclararse, y en esto -con las diferencias entre una situación y otra- no podemos permitir que se repita la impunidad», subrayó la fuente.
La madre de la jovencita, en compañía de un abogado, estuvo reunida con los ediles departamentales el viernes 24, por la noche y en la víspera estaba previsto que se contactara con jerarquías judiciales. El caso se ha colocado ahora en primer plano y no hay forma de taparlo o «atenuarlo», si es que en algún momento a alguien se le pudiera haber ocurrido tamaño desatino. *
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