"Si muero, nace otro como yo si muero, voy a descansar"
«Conmovió a todo Brasil», reconoció el ministro de Justicia Marcio Thomaz Bastos al referirse al documental emitido por la cadena Globo, que mostró a niños y adolescentes que trabajan para el narcotráfico en decenas de favelas del país, donde se los ve vendiendo y consumiendo drogas y jugando al poliladron, pero con armas verdaderas.
El informe, realizado entre 1998 y 2003, tiene como eje principal la historia de 17 menores, de los cuales 16 hoy están muertos y el restante preso. «Se trata de un genocidio», denunció uno de los directores, el rappero local MV Bill, quien pese a su fama continúa viviendo en Cidade de Deus, una de las barriadas más pobres de Rio de Janeiro.
Denominado Falcao-Meninos do Tráfico (Halcón-Chicos del Narcotráfico), el material exhibido demandó cinco años de investigación y 217 horas de imágenes. Portando fusiles M16 o AK 47, los «falcaos» trabajan como centinelas de las bandas delictivas durante 14 horas al día.
En uno de los tramos más desgarradores del documental, un chico que se autodefine como delincuente porque carece de otra forma de mantener a su madre, confiesa: «Si muero, nace otro como yo. Si muero, voy a descansar». Uno de sus compañeros admitió que «no me gusta hacer esto, pero tengo que hacerlo porque no hay otra cosa».
El informe deja al descubierto la ausencia de la figura paterna, hombres que al abandonar a sus esposas convirtieron en jefes de familia a sus pequeños hijos, que ganan entre 150 y 250 dólares al mes.
Un testimonio que hizo lagrimear a los espectadores fue el de un niño de una favela de Bahía, que con una ametralladora en mano se lamentó por no haber podido conocer nunca un circo. «Mi sueño era ser payaso», agregó.
Menores y mujeres en la línea de fuego
(Santiago, IPS) Las niñas, los niños y las mujeres son las principales víctimas de la criminalidad y la violencia asociadas con el narcotráfico en América Latina, dijo el médico Alfredo Pemjean, miembro de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).
Pemjean presentó para la región, en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el informe de la JIFE, que se caracteriza por proponer una estrategia de intervención social y económica para combatir los impactos del narcotráfico en las personas, las familias, el vecindario y las comunidades.
Este enfoque constituye un cierto avance con respecto al tratamiento represivo y policial que ha predominado en el combate al consumo y comercio de drogas ilícitas, señalaron expertos consultados por IPS en México, Colombia y Brasil, tres países donde existe el narcotráfico en gran escala.
La JIFE es un organismo técnico de la Organización de Naciones Unidas conformado por 13 expertos independientes, uno de los cuales es el chileno Pemjean.
El informe pone el acento en las connotaciones microsociales del tráfico de drogas y sus vínculos con la criminalidad y la violencia.
En lo medular, el informe de la JIFE advierte que «el propio tejido de la sociedad civil está en peligro a raíz de la presencia constante en las comunidades de la delincuencia violenta relacionada con las drogas», destacó el director de la División de Desarrollo Social de Cepal, Martín Hopenhayn.
Según el informe, «las comunidades que sufren niveles desproporcionados de delitos violentos relacionados con las drogas también están sujetas a mayores niveles de otros tipos de delitos y a las perturbaciones en la sociedad civil asociadas a ellos».
Pemjean destacó que los niveles de criminalidad y violencia en delitos vinculados con el consumo de drogas son de relativa poca monta, pero no así los asociados con el narcotráfico, que terminan victimizando a los consumidores y a otros miembros de la comunidad, sobre todo a mujeres, niñas y niños. *
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