Le clavó a su vecino una varilla de hierro en la cabeza y fingió accidente
Los presentes se fueron cada uno para su casa y sólo el asesino quedó acompañando el cuerpo de Telmo Gabriel Ascurra Ramírez, de 32 años. El joven identificado como FABL, de 21 años, arrastró el cuerpo del occiso hasta afuera y lo tiró boca abajo con la varilla incrustada en medio de la frente. Llamó a la Policía y explicó que su compañero había salido un poco alcoholizado y cayó sobre la varilla falleciendo en el acto.
La Dirección de Homicidios del departamento de Canelones realizó varias indagatorias, hasta que el asesino se derrumbó y terminó por confesar.
Como un leñador
Un hombre de 30 años, bastante pasado de copas, fue a su domicilio y tomó un hacha que generalmente utilizaba para cortar leña. El alcohol que corría por sus venas lo hizo emprender contra un vecino con el que había discutido hacia ya varios días. Con una botella en la mano y con el hacha en la otra, se encaminó al automóvil de su víctima y le descargó un hachazo en el parabrisas que se hizo añicos. Elevó nuevamente el hacha y destrozó el capot. Como si se tratara de un autómata, miró la casa de su vecino y caminó arrastrando el arma. Una vez frente a la puerta, elevó primero la botella, dio un largo sorbo y luego elevó nuevamente el hacha. La puerta quedó prácticamente partida en dos. Desde el interior, el damnificado llamó a la Policía que tras un breve intercambio de inentendibles palabras lograron detenerlo y conducirlo a la sede policial. *
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