El forense de Punta del Este envió las vísceras a Montevideo ya que tenía claros signos de envenenamiento

Una empleada encontró a su patrona flotando boca abajo en la piscina; la mujer habría sido envenenada

Del hecho se tomó conocimiento la tarde del martes cuando una mujer que trabaja en la casa, alertó a la Policía de que el cadáver de su patrona, Raquel Capuozzolo de 57 años, estaba flotando en la piscina.

Según la información aportada, una hija de la occisa (una reconocida profesora de letras que cumplía funciones en Montevideo) había estado llamando a la casa de Punta del Este durante varios días, ya que su madre se encontraba sola, aunque a poco de retornar a Montevideo. Como no respondía a sus llamados decidió comunicarse con una mujer que cumple tareas de doméstica en la casa. La empleada fue hasta el lugar y grande fue su sorpresa cuando apenas ingresó a los jardines vio el cuerpo sin vida de su patrona, flotando en el agua.

Las primeras diligencias descartaron de plano la posibilidad de un homicidio, ya que la residencia estaba cerrada, no faltaba nada de su interior y además, la mujer muerta no presentaba ningún signo de violencia que confirmara que podía haber sido atacada por alguien.

Sin embargo, LA REPUBLICA pudo confirmar que en las pericias forenses fueron extraídas muestras de «contenido gástrico», las que fueron remitidas a Montevideo para su análisis junto a muestras de sangre. Al costado de la piscina se encontró un vaso con restos de algo que había tomado la mujer, por lo que se está ante la presunción de que pueda haberse tratado de un caso de autoeliminación.

La autopsia confirmó que la mujer cayó con vida a la piscina, ya que sus pulmones contenían agua, por lo que finalmente su muerte sobrevino por asfixia por sumersión. *

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