Cayó anoche el asesino del hincha de Cerro: fue un joven de 23 años sin antecedentes
El Departamento de Homicidios de la Jefatura de Policía de Montevideo trabajó de forma ordenada y sin desesperarse. Por su parte, la Seccional 9ª también realizó sus investigaciones que arrojaron buenos resultados. Los investigadores comenzaron temprano en la mañana allanando varias fincas ubicadas en el Cerro, luego continuaron en Casavalle y culminaron en la Aguada y Goes. En los distintos allanamientos se logró detener a diez personas que de una forma u otra se pensaban que estaban vinculadas en el asesinato de Héctor da Cunha y en la agresión de Germán Teodoluz, el chico de 17 años apuñalado por parciales del club Cerro. Aunque los testigos que se animaron a hablar fueron pocos, alcanzaron para reconocer a algunos parciales. Si bien no afirmaron que se trataba del asesino, sí confirmaron que fueron vistos en el lugar de los hechos. La Policía sabía que un tatuaje era la marca más notoria que tenía el homicida, pero lamentablemente prácticamente toda la barra brava de Cerro y la de Peñarol tienen enormes tatuajes por todo el cuerpo lo que dificultó el accionar policial.
Los testigos se presentaron en la Seccional 9ª y luego fueron trasladados a la Jefatura para que miraran una serie de fotografías donde estaban los rostros de habituales hinchas de Peñarol y Cerro que cuentan en su haber con varios antecedentes penales y una notoria agresividad. Según confiaron fuentes policiales a LA REPUBLICA, los testigos no dejaban foto sin señalar, aunque luego, mediante un grueso descarte se llegó a la conclusión que de los 60 rostros que se les mostraron solamente ocho de ellos habían asistido al trágico encuentro futbolero, pero ninguno de ellos había participado en la agresiones. Pero anoche cayó el presunto asesino.
Mientras tanto, en el Cementerio del Norte se vivía otra realidad. El dolor de familiares y amigos de Da Cunha se hizo sentir en horas del mediodía cuando sus restos fueron sepultados entre aplausos y llantos. El hijo y su mujer, que fueron testigos del brutal asesinato, permanecieron en silencio y se guardaron el dolor. El niño, de tan solo 11 años derramó sólo algunas lágrimas demostrando una valentía que ya había surgido el día sábado cuando abrazado a su madre vio cómo su padre era atacado por los enardecidos hinchas de Peñarol que escaparon airosos llevándose como «trofeo» el gorro de Cerro que su padre llevaba puesto en la cabeza.
Los «trofeos de guerra»
Desde hace muchos años que las hinchadas de los cuadros de fútbol uruguayos se enfrentan a golpes, puntapiés, pedradas o con cualquier objeto que tengan a su alcance, incluyendo revólveres y cuchillos. El objetivo es «ganar» algún objeto que los hinchas rivales luzcan orgullosamente. Banderas, gorros, bufandas, camisetas e incluso billeteras y pantalones son codiciados por los desenfrenados barras bravas que después cuelgan en sus hogares en señal de «machismo y ferocidad».
Antes del encuentro es común ver corridas en torno al Parque Batlle -cuando los partidos se juegan en el Centenario-, o en el Cerro -cuando se juegan en el Tróccoli-. Justamente la intención es robar banderas para luego quemarlas durante el encuentro.
El gorro de Da Cunha fue el objeto que los barras bravas de Peñarol querían. Un simple sombrero de tela con los colores celestes y blancos que le costó la vida a un trabajador padre de familia. La Policía no es ajena al problema de los «trofeos», en más de una oportunidad los hinchas se enfrentaron con los uniformados con el único fin de llevarse como recuerdo un gorro, una cachiporra o un simple frasquito de gas paralizante.
En medio de reuniones y propuestas hubo quien tiró la idea de que la Policía no permita entrar a las canchas a personas que luzcan camisetas de fútbol, para así evitar odios y rencores. «Si todos fueran vestidos de particular, sin colores que los identificaran sería menos violento, pasarían desapercibidos y seguramente evitarían ser atacados. Pero me parece que no se puede obligar a una persona a vestirse de cual o tal manera. No sé, quedará en manos de las autoridades», dijo a LA REPUBLICA uno de los porteros que habitualmente custodia la entrada de la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario. El día jueves se llevará a cabo una reunión de suma importancia entre autoridades del fútbol, del gobierno y de la Policía, allí seguramente se decidierá cuál es la mejor propuesta y se decidirá los caminos a seguir para evitar otros incidentes que puedan seguir costando vidas. *
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