Entrevista exclusiva de LA REPUBLICA al hijo del uruguayo acusado de ser ideólogo del robo del siglo

"Todos saben que es un bandido viejo, pero mi padre no asaltó el banco de Buenos Aires"

San José. Primeros días de enero 2006:

«-Dicen que van a robar un Banco… Están los mapas. Están los túneles. Los planos y todo….

-¿Sí…? un banco… ¿Otro más? ¿De cuál plaza?

-No te hagas el pelotudo. Digo en serio. Un Banco-Banco. Con plata. Un Banco. Con plata. ¿Entendés? Yo sé todo. Te digo en serio.

-Sí. Claro… entiendo. ¿Y quién te dijo? ¿Quién va a robarlo? ¿Cuándo?

-¡Ah!, eso no te digo; esas cosas no se dicen. No se dicen porque sí y porque te pegan un tiro en la frente sí decís.

-Bueno, sí. Tá bien… Pero entonces ¿dónde te dijeron eso?

-En el bar, en el bar todo el mundo sabe, pero nadie dice y yo no te voy a decir… Pero yo sé. Acordate. Yo sé.

-¿En el bar? Sí. Claro. En el bar… No me jodas».

San José. Luego del 13 de enero 2006:

-¡¿Viste?! Yo te dije. Lo robaron nomás. Salió en la tele argentina, por si no lo viste te digo. Era cierto. Yo te dije. ¡7 millones de dólares, loco! Con los túneles y todo… Yo sabía. Yo sé todo… Es un tipo muy inteligente, un cráneo… Mirá… los pelotudos argentinos lo están buscando. Y acá también.

-¡Pero si lo sabían en el bar y si es cierto, todo el mundo lo va a saber enseguida! ¿Quién se va a creer que fue él y que lo dejaron pegado desde acá? Es una estupidez de bar. No jodas. Hasta yo se quién se supone que fue a estas alturas y ni siquiera pregunté… No jodas.

-Bueno… como quieras, pero yo sé que es así. Te dije ¿no? ¡Qué hijo de puta!; ¡qué maestro!

-Sí. Sí. Claro. Lo van a saber en todos los bares de San José, pero la Interpol y la Policía de Argentina y uruguaya no lo saben. Sí. Es lógico… No me jodas.

-Pero yo te dije antes de que pasara… ¿O no?

-Sí. Bueno. Eso es cierto. Sí. Es raro. Sí. Vos me dijiste antes… Y no sólo vos… Parece que casi todo el pueblo lo sabía. Sí. Es raro. Pero debe tener alguna explicación. ¿O no?».

Estos diálogos se sucedieron así, o más o menos así. Esta historia, comenzó a propagarse por la ciudad de San José semanas atrás. Se sabía del asunto en calidad de ‘secreto a voces’, antes de que efectivamente ocurriera el espectacular asalto en la sucursal del Banco Río, en Acassuso, y luego el secreto que ya pasó a ser «versión oficial» y casi como quien dice, «orgullo» para algunos y para otros «vergüenza», de San José. El asunto es que se asumió como posibilidad cierta, que el autor del multimillonario robo era un josefino de pura cepa. El ideólogo de la cuestión y el delincuente mayor.

Desde que el atraco al Banco Río bonaerense fue un hecho consumado, las versiones susurradas no pararon de reproducirse en San José, aumentando su espectacularidad, hora tras hora. Hoy, quizás el tema pase por poder deslindar lo que separa a un «pueblo chico», de un «infierno grande». O lo que es lo mismo, lo que diferencia a «la paja del trigo».

Lo cierto es que muchos maragatos, inclusive periodistas, escuchamos esta versión y variantes de esta versión, antes o inmediatamente después del 13 de enero. Con más o menos precisiones. Con más o menos adornos, pero la escuchamos. Casi nadie la creyó primero.

 

Habla el hijo del

«Hombre araña»

 

Esta es la otra cara de la historia, contada por el hijo de Luis Mario Vittete Sellanes. Se llama Luichi. Su visión no se ha difundido. Es el punto de vista del hijo de quien es acusado hoy de ser el gran asaltador «del siglo» de la Argentina. La historia contada por el maragato «Luichi» Vittete, de 29 años, con una hermana. Ambos, hijos del mismo padre y madre, defienden a su progenitor condenado. «No es un asesino y no es el autor de este asalto. Sí es el ‘Hombre araña’, pero no robó este Banco y no asesinó a nadie», asegura Luichi haciendo referencia al primer crimen, por asesinato, al que se enfrentó y fue condenado su padre. Mientras, con valentía y sin dudas, da su nombre, enfrenta la situación, muestra su cara y deja a LA REPUBLICA que tome y publique su foto. Se trata de defender a su padre, un padre que permaneció preso, según cuenta su propio hijo, durante 20 años de su vida de 29.

-¿Sabés dónde estaba tu padre el 13 de enero?

-Estaba acá (en San José), el 13 de enero, mirando la tele con nosotros. Nos enteramos del asalto así, por la televisión con él, con mi hermana. Hay testigos. No estaba en Buenos Aires ese día y había venido a Uruguay unos días antes y se fue varios después.

-Una coartada tan contundente debe ser difícil de contradecir, salvo que existiera una manera para él de irse de San José, sin que nadie lo registrara, hacia Argentina por unas horas y volviese en otra pocas horas después a San José.

-Eso es un disparate. No se puede hacer salvo en las películas. Es más. El me dijo (tres días antes de que lo arrestaran): «Voy a entregarme, porque si quieren agarran un gilún para hacerlo responsable no me van a agarrar a mí… no…

Entonces se fue de San José a Montevideo y de ahí al aeroparque donde lo agarraron, o se entregó, que es lo mismo. El sabía que se estaba entregando y que existía una orden de captura. Estoy seguro que él no fue y confío que como no tienen pruebas lo van a tener que soltar y en unos días va a estar con nosotros acá, en San José.

-Pero la versión del «asunto del robo millonario del Banco» se supo enseguida, sino antes, acá en San José y se señalaba a tu padre como responsable.

-Sí. Lo sé. Pero un pueblo es así. Se sabe. Y después una bola de nieve. Y como empadronó un auto nuevo (Hyundai Cupé) acá, llamaron para Montevideo o Interpol o directamente a Argentina, no sé, para decir que vigilaran a mi padre por ese asunto. Entonces lo acusaron. Pero él no fue.

-¿Pero sí mató a un trabajador de una estación de servicio de San José cuando (el acusado) tenía 20 años, a golpes en la cabeza con una llave y después pasándole por encima con un auto reiteradas veces? ¿Y sí fue el autor de muchos robos al estilo «Hombre araña» escalando edificios?

-El no mató a nadie. Se culpó. Se hizo cargo del crimen porque esos son los códigos entre ellos, para proteger a otro. En San José todos saben eso aunque nadie lo diga. No asesinó a ese hombre, como no asaltó ahora el Banco.

-¿Y ustedes cómo viven? Es decir su familia, sus hijos…

-Estoy deseando que nos hagan un allanamiento…

-¿No los han llamado a testificar?

-No. Y estoy deseando que vayan a mi casa a ver cómo vivimos. Tengo dos camisas, un vaquero, un par de championes y un colchón en el piso.

-¿Entonces tu padre los abandonó?

-No. Siempre se ocupó de nosotros

-Pero estuvo 20 años en prisión, me dijiste. ¿Entonces? ¿Cómo es y fue tu vinculación con él? ¿Lo querés?

-Sí. Lo quiero. El cayó preso por primera vez por lo de la estación de servicio cuando yo tenía un mes. Estuvo preso en la cárcel de San José 5 años y luego en Punta Carretas, de donde se fugó. Cuando yo tenía seis años más o menos lo volví a ver. Después no lo vi hasta los 18 años cuando fui a verlo al Chaco (cárcel argentina), ya preso otra vez. De ahí creo que lo llevaron a «Devoto» (otra cárcel) luego al Penal (de Libertad) donde estuvo tres meses y otra vez a Buenos Aires.

-O sea que vos reconocés que fue el «Hombre araña» pero ase
gurás que no es un asesino y no es el cráneo del asalto al Banco de Buenos Aires? Es decir, tu padre no ha cometido crímenes sangrientos.

-No. No los ha cometido. La gente sabe (en San José) que es un bandido viejo. Pero no es un asesino y no tiene culpa en esto. El fue a entregarse, si no, si fuera culpable y tuvieran pruebas ya lo habrían procesado, pero no tienen pruebas y yo confío en que es inocente y lo larguen en pocos días. Alguien llamó desde acá… y lo vendió mal…

-Cuando empadronó el auto, por ejemplo, desde ahí lo podrían haber denunciado.

-Sí. Desde la Intendencia por ejemplo.

-Muy bien. Pero existen versiones que hablaban del robo antes de que se cometiera.

-Eso quiere decir, justo, que fue lo que lo generó que luego lo acusaran… no sé… vos viste como es el pueblo…

-Sí. ¿Pero cómo se explica que haya gente que supo lo que iba a pasar antes del atraco?

-Es que esa gente no existe. ¿Dónde están? Que den la cara. Que digan lo que no dijeron antes y testimonien de veras. Por ejemplo, ahora resulta que hay una pila de gente que es amiga de él (el padre) y resulta que él ni siquiera los conoce de nombre… ni de vista. *

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