Revoltijo: el que dio la orden fue quien actuó como asesino a sueldo y ultimó a la joven de Soca

Enviaron a prisión a los sicarios que atacaron al abogado de Minas y mataron a la secretaria

El pasado 8 de febrero el abogado Amílcar Piquinela se encontraba junto a su secretaria Virginia Lujambio en el estudio emplazado en pleno centro de la capital de Lavalleja.

De repente irrumpieron dos desconocidos quienes sin decir agua va dispararon sus armas de fuego contra el profesional y la mujer.

Como consecuencia de la furiosa embestida la señora murió en el acto y el abogado resultó herido.

La investigación del intrincado caso llevó a la detención de dos individuos residentes en Pando, quienes al parecer habrían sido contratados para matar a Piquinela. El sujeto que impartió la orden de la ejecución podría ser el mismísimo asesino de Mariana Denis Pérez, la joven de 24 años cuyo cadáver fue encontrado en una zanja en las afueras de la localidad de Sauce, en el sonado «Caso Tacoma».

Vale recordar que por dicho crimen fueron procesados varios sujetos, entre ellos el ex oficial Washington De María, quien purgaba una condena, en apelación, en dicha prisión por el cargo de coautoría en el homicidio del dueño del Free Shop de Rivera, Luis Ernesto González. Por ese mismo asesinato también cumplía pena por igual delito el ex capitán Walter Carmona, ejecutado de un tiro en la nuca el pasado 11 de enero, en un edificio de la calle Andes.

Romero (el matador de Mariana) se encontraba ya procesado por homicidio especialmente agravado por ese caso y al ser indagado por policías de Minas dijo «pero no, jefe, ya estoy hasta las manos, no tengo nada que ver con la muerte de Piquinela, se trata de un caso muy viejo».

De esa manera el sicario supuestamente convertido en contratante daba un paso al costado y negaba toda vinculación con el fatídico ataque al estudio.

 

Esos campos

La Policía sabía que Romero estaba embargado por Piquinela por una deuda de 100 mil dólares y que tenía que pagar por lo menos 16 mil a cuenta, por ello lo vinculó al caso, aunque después se sabría que el abogado no vería un peso si el padre de Romero (heredero) se decidía a vender sus campos, único respaldo económico para poder cobrar el juicio que ganó el abogado.

Ahora bien, en el curso de la investigación la Policía detuvo a los dos hombres residentes en Pando, al parecer contratados por Romero para ultimar a Piquinela. También fue detenida la mujer de uno de ellos, quien habría sido el nexo entre el mandante y los ejecutores.

En el marco de los múltiples allanamientos que realizaron los investigadores se encontraron unas prendas de vestir manchadas en sangre que podrían ser del abogado y su secretaria muerta, por lo cual se las envió de inmediato a Policía Técnica para su análisis.

La Policía de Lavalleja confiaba en que dicha prueba sería definitiva para probar la implicancia de los detenidos, pero al recibirse la respuesta científica el alma de los investigadores se cayó al piso. Decía el informe: la sangre se corresponde con la de un animal, posiblemente perro.

No obstante ello, los policías tenían la certeza de que los tres hombres y la mujer indagados estaban relacionados con el caso, por lo cual se fueron reuniendo otros indicios muy comprometedores que culminaron con los procesamientos de Eduardo Burgueño Sartoreti (37) y Carlos Ariel De Mello Gómez (36), a quienes el juez les imputó presunta comisión en dos delitos de homicidio, uno en grado de tentativa. *

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