El poblado de Fraile Muerto se estremeció con el grito de: "Mataron a Florita, la del quilombo"
El cuerpo de la víctima presentaba varias impactos de bala y heridas de arma blanca.
A partir de ese momento se verificó un vasto operativo de los efectivos policiales de la Seccional 6ª, al mando de las máximas jerarquías de Jefatura, que se hicieron presentes en el lugar, acompañados de autoridades judiciales y médico forense.
En el escenario del crimen se recogieron una serie de indicios que llevaron luego a efectuar una serie de allanamientos en fincas de la localidad y a la detención preventiva de varias personas, a efectos de establecer la identidad de él o los autores del crimen, consumado con una saña pocas veces vista.
Una alta fuente policial, que solicitó su anonimato indicó a LA REPUBLICA, que «si bien el caso presenta aristas poco claras, hemos reunido una serie de elementos que nos proporcionarían en pocas horas la identidad del o los asesinos». El caso ha generado consternación e impotencia en los pobladores del lugar ya que la mujer gozaba del aprecio de toda la vecindad, pues hacía su trabajo sin molestar a nadie y nunca se producían situaciones problemáticas en el local que regenteaba.
Esperando al cliente
Para la cuarentona mujer que dirigía uno de los dos prostíbulos de la localidad de habitantes vinculados a las tareas rurales, la noche que culminaba sumaba un eslabón más a una vida de sacrificios y necesidades.
Era la dueña y la única mujer que se encontraba en el negocio, cuando entrada la madrugada y sin testigos aparentes, desde las penumbras del antiguo y vetusto local la sorprendió la muerte a manos quizás de algún despechado cliente.
En el pueblo nadie escuchó ni vio nada y lo único que corre como reguero de pólvora es la noticia de la muerte de «Florita», «la del quilombo». Los únicos dos locales de diversión nocturna que funcionan en el lugar subsisten gracias a la concurrencia de peones de las estancias vecinas o algún solitario viajero que hace un alto en el camino para acortar la noche en compañía femenina.
El recaudo económico de ambos prostíbulos es «el mínimo para ir sobrellevando la cosa» acertó a comentar a LA REPUBLICA una pupila de una de las casas de citas. Sin embargo, como en toda actividad, existe la época zafral donde se aprovecha al máximo la actividad legal del meretricio. Ya es común observar en la localidad un inusual movimiento nocturno en los días de pruebas hípicas y folclóricas, donde el final de la diversión siempre se centraliza en los prostíbulos. Quizás esperando ese momento se encontraba «Florita» cuando la sorprendió la muerte. *
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