Ensayo perverso: traficantes están enviando pasta base en las vaginas de bolivianas pobres
El Oficial de la Prefectura Nacional Naval, que no quiso revelar su nombre por razones elementales, no ocultó su desasosiego al relatar la detención de la ciudadana boliviana, de 36 años, cuando estaba apunto de desembarcar del buquebús, procedente de Buenos Aires.
«Se presumía que traía algo más de un kilo de pasta base en su estómago, por ello fue llevada de inmediato al Hospital Maciel, aunque rápidamente requisamos cuatro cápsulas que traía dentro de un frasco de champú», comentó el oficial.
El informante recordó que tanto en el puerto de Montevideo como en los pasos de frontera, sobre todo en los puentes internacionales, la Prefectura ya ha detenido a varias bolivianas con drogas en sus estómagos.
«Los propios traficantes que las mandan con las cargas las bautizaron con el despreciable mote de mulas», recordó.
«Sin embargo, aunque teníamos noticias de que varias mujeres habían sido detenidas en Miami con drogas en sus vaginas, en nuestro país nunca habíamos verificado semejante extremo», agregó.
«Pero, nos llevamos una desagradable sorpresa cuando comprobamos que esta señora, madre de cuatro hijos, además de haber ingerido casi 800 gramos y traer más pasta base en el champú, tenía 8 cápsulas en el interior de su vagina que pesaban cerca de 100 gramos. Las tizas estaban envueltas en un mismo nailon, a la manera de un tampón atado con un piolín para poder tirar de él y sacarlo».
Para el oficial esto se trata de un «ensayo» realizado por los traficantes y no descarta que en un futuro se repita la humillante operativa con estas mujeres.
Al referirse a ellas comentó que las historias que cuentan son escalofriantes. «La mayoría de ellas viven en villas miserables y comen de la basura junto a sus hijos. Los traficantes llegan en sus autos y las levantan con la promesa de ganar dinero fácil y rápido.
Les pagan 250 o 300 dólares y para ellas es una fortuna. Muchas de esas señoras mueren en el intento, otras quedan estropeadas de por vida. Da pena verlas caminar duritas soportando la carga en sus estómagos, parecen fantasmas. Pero, lo que presenciamos el sábado para nosotros fue demasiado», concluyó el oficial. *
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