Motín en la cárcel de mujeres fue controlado con balas y gases

La falta de una tarjeta magnética para hablar por teléfono alteró a una reclusa recién llegada a la cárcel de Cabildo y el conventillo que armó tuvo un efecto dominó que alcanzó a otras cuarenta internas que se plegaron a la algarada.

Los funcionarios policiales no pudieron evitar que rompieran dos vidrios de una ventana y una puerta y el griterío amenazante determinó el pedido de auxilio a los grupos de choque.

El lugar se convirtió en un escenario de guerra, pues los policías lanzaron gases lacrimógenos y desde la azotea efectuaron disparos con balas de goma, como medida disuasoria. Una reclusa que estaba a punto de dar a luz tuvo que ser sacada en medio de la hecatombe, mientras otra se cortó uno de sus brazos con un trozo de vidrio y dos policías sufrieron pequeñas cortaduras con pequeños trozos de los cristales rotos.

En el lugar se hizo presente el director de cárceles, Enrique Navas, quien parlamentó con las alborotadas hasta que logró que depusieran su actitud y la calma volvió a la prisión y al barrio. *

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