Con un spray roció la cámara de seguridad y se comunicaba por handy con su cómplice

Armada y con un pañuelo en la cara una mujer intentó consumar asalto en cambio de Mercedes

La mujer llegó al Cambio Maiorano, ubicado en calle Colón pasando Castro y Careaga –pleno centro de la ciudad–, sin despertar la sospecha de los funcionarios que en primera instancia la confundieron con una cliente más. Vestía en forma sencilla, lucía anteojos negros y llevaba el pelo recogido y, según algunos testigos, portaba un handy con el que se comunicaba con un posible cómplice del exterior. Al acercarse a la ventanilla exigió al funcionario del cambio que le entregara todo el dinero, y rápidamente esparció un spray sobre la cámara de vigilancia del local, cubriéndose el rostro con un pañuelo.

El funcionario dijo que iría hacia el fondo del local a buscar el dinero, momento que aprovechó para activar la alarma. Al notar que pasaban los minutos y no lograba lo que quería la mujer comenzó a ponerse nerviosa, sacando un arma, y una bolsa de nailon exigiendo que allí fuera depositado el dinero. Intentando también mover las rejas que protegen las oficinas del cambio, y al no poder hacerlo se retiró sin dejar rastro.

Según pudo establecerse en una primera instancia, la frustrada ladrona es de complexión baja y vestía pantalón gris y camisa a cuadros, saliendo rápidamente del local para dirigirse hacia la Plaza Independencia, presumiblemente donde la esperaba el cómplice con el que se comunicaba por intermedio del handy.

Poco después llegaron al lugar los primeros móviles policiales, pero pese a que rastrillaron la zona, no encontraron ningún rastro de la frustrada ladrona y su supuesto cómplice, aunque fueron cerrados los accesos a la ciudad.

La descripción que se pudo aportar a la Policía es muy superficial, por lo que se hace trabajoso poder individualizarla, aunque se está trabajando sobre diferentes hipótesis, presumiéndose que se trate de una persona que no sea de la ciudad. Si bien algunas actitudes de la mujer harían presumir que tiene cierta experiencia, otras desconciertan a los investigadores porque darían la pauta de una persona desesperada. Aunque hasta el momento no se ha podido obtener datos concretos para poder localizarla.

 

Aquellos asaltos

Si bien en Mercedes existen bancos desde hace más de 140 años, previo a este caso, apenas si se ha registrado un asalto a un banco y uno a una casa cambiaria. El caso más sonado, y único de un asalto a un banco mercedario se registró el 12 de noviembre de 1968, cuando dos doloreños y un montevideano irrumpieron en el Banco Río Negro para llevarse $3.675.687. El montevideano Walter Cardozo Márquez, y los doloreños Saúl Mario Filossi y Juan Alberto Lucero Tarragona, irrumpieron pistola en mano para maniatar al desprevenido personal del banco y llevarse esa cuantiosa suma de dinero para la época. Eran tiempos en los que no existían alarmas y mucho menos teléfonos celulares u otros elementos que hubieran permitido capturarlos antes. Los trabajadores del banco fueron atados y amordazados en una piecita del fondo del local hasta que pudieron zafarse y alertar a los vecinos que terminaron avisando a la Policía, por lo que los tres asaltantes fueron detenidos poco tiempo después de consumar el robo.

El otro asalto registrado en Mercedes lo sufrió la casa cambiaria «Cambio Cabanelas», el 8 de setiembre de 1987. Un joven oriundo de Fray Bentos, de 21 años, revólver en mano logró hacerse de algún dinero. Tras asaltar la casa cambiaria el joven atravesó la Plaza Independencia para dirigirse a la Agencia Cut, donde se cambió de ropas para intentar emprender el viaje de regreso a Fray Bentos. Lamentablemente para sus intereses fue detenido en el puente sobre el Río Negro, cuando casi había traspuesto los límites departamentales, con todo el dinero robado. *

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