Caso de muerte de una bebita, bajo sospecha
María Milagros Martínez era una beba saludable de cuatro meses. Vivía con sus padres y un hermano de cuatro años. En la madrugada de ayer la finca del barrio La Belvedere se convulsionó porque la criatura tuvo espasmos y empezó a toser. Su madre la tomó entre sus brazos, la calmó y la puso en la cuna. Poco después la niña volvió a llorar, por lo cual el padre la puso boca abajo. El cuadro se agravó y al ser llevada a un centro asistencial se produjo su deceso. Parecía un caso de muerte natural hasta que el hermanito le dijo a dos policías «mi papá le tapó la boca para que no llorara más». El hombre negó la afirmación de su hijo, pero el juez ordenó de inmediato la autopsia de la pequeña fallecida. *
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