El flagelo que no cesa: en el día de ayer dos taxistas y un guarda fueron víctimas de las rapiñas al transporte
El primer caso ocurrió en el cruce de Saravia y Burgues, cuando el conductor del taxi matrícula STX 1107, frenó el coche luego de traer desde Garibaldi y C. Martínez a un hombre que llevaba una misteriosa caja de cartón sobre sus piernas.
El pasajero preguntó cuanto debía abonar por el viaje, a lo que el chofer le mostró la planilla tarifaria correspondiente. El cliente abrió la caja simulando que de allí iba a extraer el dinero y tomó un revólver de color negro con el cual amenazó de muerte al trabajador. El taxista no tuvo otra que entregarle el poco dinero que tenía en la billetera con lo cual el rapiñero escapó hacia un descampado de la zona.
El segundo taxista rapiñado tuvo el «honor» de formar parte de un experimento en lo que a robos se refiere. La nueva modalidad, ensayada por una pareja, consta en patear el espejo retrovisor para que el taxista mire hacia un costado, mientras el complice lo apunta en la nuca por el otro lado con un arma de fuego.
El conductor del taxi matrícula STX 0192, fue interceptado por los rapiñeros en el cruce de Teofilo Collazo y Spencer cuando esperaba que algun cliente se le acercase. Cuando el trabajador escuchó el golpe volteó su cabeza y observó a la mujer, siendo sorpendido desde atrás por el hombre que, tomándolo de los pelos, puso un revolver en su nuca y le exigió la recaudación. Simpre tomado de los cabellos, el trabajador les entregó la billetera y ambos delincuentes se dieron a la fuga.
Para culminar hay que resaltar que no sólo los taxistas forman parte de la actividad de los delincuentes.
El guarda del ómnibus 442 con recorrido 185 y destino Pocitos, fue sorprendido por el último pasajero que antes de descender lo amenazó con una pistola y le robó el dinero de la recaudación. Según relató el trabajador, al llegar a la parada de Echevarriarza y Juan Benito Blanco, el delincuente caminó hacia la puerta delantera y esperó que bajara la persona que estaba a su frente. Antes de descener extrajo de una riñonera un arma con la cual lo amenazó y lo despojó del dinero. Lo insolito del caso es que el chofer no se enteró de lo sucedido hasta que el delincuente descendió del coche.
Al igual que en los casos anteriores, el personal de la comisaría recorrió la zona pero no fue posible darles captura. *
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