A diez días del ataque aún padece secuelas

Guardavidas fue atacado a golpes por un grupo policial

El trabajador, quien ha colaborado en reiteradas oportunidades en distintos procedimientos policiales por su amplia experiencia en rescates, fue atacado a patadas y golpes, sin justificación alguna. El médico forense le constató traumatismo de ojo izquierdo y Alvarez manifestó que después de 10 días de ocurrido el episodio no ha vuelto a recuperar la visión de esa vista.

El damnificado, Juan Ramón Alvarez Hernández, tiene 37 anos, nació en Atlántida y actualmente vive en la rambla y Circunvalación, junto al anfiteatro de la playa Mansa. Trabajó durante 17 anos en Prefectura en tareas de rescate y como buzo. Es casado y tiene cuatro hijos, cuyas edades oscilan entre los cinco anos y los siete meses.

Un lector de LA REPUBLICA había denunciado en el espacio «Llamadas al Director» que presenció la brutal golpiza, responsabilizando por error a efectivos de Prefectura.

«Todo comenzó el pasado 22 de enero a las 6,15 de la manana. Yo venía bajando por una escalera de mi casa en dirección a la playa, cuando veo que en mi terreno dos hombres le estaban pegando a dos mujeres. Cuando los aparté, todos salieron corriendo», recordó.

«De pronto veo que sobre la rambla había 7 u 8 policías, vestidos completamente de negro y que forman parte de un grupo especial que trabaja hace varias temporadas en la Costa de Oro, quienes me pedían que subiera. Seguramente fueron llamados por alguien que vio que las parejas se estaban peleando», senaló.

«Yo les contesté que no tenía porque salir de mi casa, ya que no había cometido ningún delito. Inesperadamente, saltaron todos por encima del muro y se me vinieron encima como un enjambre de avispas, y comenzaron a golpearme. Uno de ellos me pegó con la cachiporra en el ojo izquierdo y otros dos me sujetaron contra la pared. En ese lugar, hasta hoy están las marcas de las botas por las patadas que pegaban».

«No contentos con eso, me rociaron los ojos con un spray, lo que me provocó un problema serio en la córnea del ojo izquierdo, que hace que todavía vea todo nublado».

Alvarez exhibe una historia clínica confeccionada el día 27 de enero en el Centro de Salud de la Ciudad de la Costa, donde se le constató «traumatismo en el ojo izquierdo y córnea congestiva». La facultativa actuante, doctora Novak, dispuso el pase urgente a oftalmólogo en el Hospital de Clínicas.

«Tiempos de dictadura»

«Me sentí totalmente humillado, porque me golpearon sin justificación alguna frente a mi familia, ya que mi esposa sintió el revuelo y salió de la casa. Incluso, trataba de calmar a otras personas que querían salir en mi defensa. Un amigo mío que estaba en el lugar, les pidió una explicación por lo que estaban haciendo y respondían que era un problema de ellos y no tenían que dar explicaciones a nadie», afirmó Alvarez.

«A mi amigo también lo golpearon y los dos fuimos arrastrados hasta una camioneta, mientras continuamente nos decían que nos calláramos la boca».

«Fuimos trasladados a la Seccional 17a de Atlántida donde quedamos detenidos. Pero quiero aclarar que los integrantes de ese grupo en ningún momento nos dejaron hablar con alguien de la Seccional y tampoco nos dejaron presentar la denuncia. Ellos no le dan parte a la comisaria local de los procedimientos que hacen y se manejan en forma independiente. La Seccional en todo momento estuvo ajena al procedimiento y no quedó nada asentado en ningún lado», aclaró.

«Creo que en los balnearios no hace falta un grupo de este tipo, que se maneja como en los tiempos de la dictadura. Les llaman ‘los boinas’ porque están completamente vestidos de negro y tienen una boina de ese color. Son totalmente represivos y nadie puede hablar con ellos porque responden pegando y pegando».

«Me siento humillado».

«A las diez de la manana nos dejaron libres. Pregunté si no me iban a brindar ningún tipo de atención y si no nos iban a llevar a un centro asistencial. Nos respondieron que no».

«Unos días después, en mi casa, con mi amigo el que estuvo detenido conmigo y otras personas, decidimos presentar una denuncia en el Juzgado de Atlántida. A esa altura ya no aguantaba más el dolor que tenía en el ojo y tenía que permanecer  en un cuarto oscuro para evitar la claridad».

«Por orden de la jueza, la Seccional 17a me trasladó al médico forense cinco días después de la golpiza.

El médico me mandó al Centro de Salud de la Ciudad de la Costa y ahí me dieron un pase urgente al Hospital de Clínicas, donde me sigo tratando con el doctor Martín Larrea».

«Me siento totalmente humillado y atacado sin justifación alguna, por eso quiero que esto se sepa y que se castigue a los responsables de la golpiza», enfatizó.

Alvarez aclaró que la Prefectura Nacional Naval no intervino en el procedimiento, sino que fue un equipo del Agrupamiento Táctico de Seguridad del Ministerio del Interior.

Un lector de LA REPUBLICA había denunciado en el espacio «Llamadas al Director» que presenció la golpiza, responsabilizando erróneamente a efectivos de Prefectura.

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