Desde el Penal de Libertad, Curi se declara inocente y teme ser eliminado

Mafias: cayó en Porto Alegre el pistolero que ordenó la muerte de dos policías en Rivera

«Cándido» está acusado de ser uno de los «capos» de la mafia del contrabando organizado que opera en territorio brasileño, y de acuerdo con datos extraoficiales podría haber ordenado al todavía prófugo sicario apodado «Guimaraens» dar muerte a los dos ex policías norteños, Ronaldo Da Silva y Leonel Ilha Silva, quienes formaban parte de la banda, antes de ser «apagados».

La Justicia Federal brasileña, a través del Juez Federal, doctor Belmiro Krieger, resolvió poner en marcha un operativo a gran escala como forma de combatir el flagelo del contrabando que en cantidades realmente impresionantes, llegándose a cifras millonarias en dólares, a través del whisky, electrodomésticos y artefactos de electrónica, se había instalado en su país.

Desde principios del año 2005 se manejaban los nombres de poderosos empresarios como involucrados en la fabulosa maniobra, entre los que se contaba Joaquín Curi, de quien las autoridades sabían se dedicaba por exclusivo al contrabando de whisky. En uno de los procedimientos fueron detenidos los agentes Da Silva y Silva, los que fueron separados de sus cargos y respondían al proceso en libertad de estilo en Brasil hasta que desaparecieron en forma misteriosa. El tiempo pasó y en el medio de la investigación brasileña se «coló» la información de que los policías habrían sido asesinados en Rivera y que uno de los responsables era el propio Curi, junto a su secretario Walter Pereira y a los hermanos Bengoechea, acusados todos de graves delitos.

La propia esposa de uno de los policías brasileños habría declarado que su marido había recibido una llamada de «Pitín» Curi, aunque luego se supo que en esos momentos el mismo se encontraba fuera del país.

 

Desde el Penal se declara inocente

El procesamiento del empresario Joaquín Curi parecía en principio el fin de la «Conexión Uruguay» del «Operativo Plata» llevado a cabo por la Policía brasileña, que lo requería por el delito de contrabando en territorio norteño al punto de solicitar su detención para posterior extradición. Y en este pedido es que se basa la defensa del empresario, como para comenzar la difícil tarea de demostrar la inocencia de su cliente, acusado de coautoría de homicidio especialmente agravado, lo que lo pondrá tras las rejas por muchísimos años.

¿Por qué Curi, 24 horas después de haber sido detenido y luego liberado, en calidad de indagado por el doble crimen, no se fugó a Brasil para responder en ese país por un delito de menor gravedad?, se pregunta su abogado. El empresario, que fue detenido sobre las 8 de la mañana de un sábado que para él se presentaba como un día más, en la actualidad se encuentra recluido en una celda de máxima seguridad del Penal de Libertad, desde donde afirma ser inocente de los cargos que se le imputan. Al consultarse a las jerarquías policiales del departamento del porqué de la actitud pasiva del empresario ante la inminencia de su detención, las mismas manifestaron «le pasó por burro, creyó que no iba a pasar nada», lo que carece de consistencia. Luego se supo que Pereira, su secretario, cambió la declaración y acusó a Curi de ser el mandante de los homicidios a pesar de que el día y la hora de los mismos, el empresario se encontraba en Miami junto a su familia, usufructuando un viaje obsequiado por una firma representante de una importante marca de whisky.

 

Un «poderoso» en peligro

La condición de «asesino de policías» le dio un grado de importancia dentro del grupo de presos considerados peligrosos, los que ya a esta altura saben que Curi está lejos de eso y hay alguno que ya le ofreció sus «servicios de protección» a cambio de importantes sumas de dinero. Es que, debido a que en el propio Penal hay muchos policías procedentes de nuestro departamento, quienes habrían alertado al resto de los reclusos de la condición económica aparente de Joaquín Curi, complicando así su situación personal. El grupo de abogados que se encarga de su defensa estaría, luego de finalizada la Feria Judicial, solicitando su traslado hacia otro centro penitenciario, en el entendido de que su defendido corre en la actualidad riesgo de vida, motivo por el cual las autoridades del Penal resolvieron alojarlo en una celda aparte, en la cual permanece prácticamente las 24 horas. La familia del mismo, que teme por su vida, afirma que su situación económica es precaria, al punto de que ha sido embargado por diversas firmas que lo abastecían de mercadería, su comercio fue clausurado por la Aduana y en Rivera se comenta que Curi hizo ostentación de un poder que no tenía, dado que se presume que la única participación en la maniobra era la de «administrar» los dineros de la organización, comprando el whisky a través de su firma, para luego enviarlo a Brasil, donde, desde Pantano Grande, donde funciona el «corazón» de la peligrosa organización, se distribuía a las principales ciudades. *

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