
El mayor de los sujetos golpeaba a la puerta del domicilio elegido y cuando la potencial vÃctima salÃa a atender el individuo se presentaba como inspector del Banco de Previsión Social y hacÃa lo propio con su “custodio” que también hacÃa las veces de chofer.
Luego de una amena pero corta charla sobre un enero con poco sol, el inspector iba directamente al grano y le decÃa al jubilado(a) que necesitaba revisar sus recibos de pasividades porque “en la mayorÃa de los casos habÃa habido errores de emisión y al parecer tenÃan más dinero para cobrar”.
En algunas ocasiones los timadores entraron a las fincas y fueron atendidos como señores. Se sentaban en los sofás y agradecÃan el café o té ofrecido por los dueños de casa.
Cuando tenÃan los recibos de cobro hacÃan una verdadera parodia de control. AbrÃan carpetas que lucÃan el logo del BPS y chequeaban listados contras los documentos exhibidos por los jubilados.
Después de la “inspección” llegaba el momento de alegrÃa para la vÃctima de turno. “Ahh, sÃ, señor, señora, el Banco se equivocó feo también en su caso, tiene para cobrar una importante suma de dinero que será liquidada a fin de mes”.
Algunos saltaban de alegrÃa y poco les importaba tener que pagar al inspector, en el momento de iniciado el “trámite”, sumas que oscilaban entre los 1.000 y 2.200 pesos, según el monto a percibir por la regularización.
De más está decir que cuando los damnificados acudÃan a cobrar lo prometido en las oficinas correspondientes les decÃan con un dejo de pena de que habÃan sido engatusados.
Las maniobras se fueron acumulando hasta que un avispado jubilado no sólo no les creyó una palabra, sino que después de hacerlos retirar de su domicilio, anotó la matrÃcula del vehÃculo de los timadores y llamó a la PolicÃa.
La investigación fue asumida por el comando de la Seccional 17ª, cuyos funcionarios luego de una serie de diligencias dieron con el paradero de los dos delincuentes, quienes fueron detenidos y conducidos a la comisarÃa de la calle Pedro de Mendoza.
Allà se estableció que se trataba de GAE, divorciado, de 42 años, poseedor de 15 antecedentes penales entre los años 1984 y 2004, todos por “estafas”, quien se hacÃa pasar por el inspector, mientras su “custodio” fue identificado como AWR, de 37 años, con 4 antecedentes penales por “autoevasión”, “tentativa de homicidio”, “rapto en concurrencia fuera de la reiteración con un delito de violación” y “reiterados delitos de privación de libertad, un delito de motÃn y un delito de daños especialmente agravados”.
En el interior del auto que usaban para sus desplazamientos la PolicÃa se incautó de una carpeta con recibos del BPS y formularios de conformes. Los dos fueron reconocidos por varios damnificados, tras lo cual se dispuso su traslado en presencia del juez de tercer turno. *
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