Un policía acribilló de cinco tiros a su socio en un horno de ladrillos en la ciudad de Piriápolis
Un funcionario del Ministerio del Interior que revista en los cuadros policiales de la Jefatura de Treinta y Tres, ultimó la nochecita del martes de cinco balazos a un hombre con quien mantenía una relación comercial, en la Ruta 73 casi Ruta 37, proximidades del balneario de Piriápolis. LABI, de 38 años, se encontraba en esta zona desde el mes de junio usufructuando de una licencia sin goce de sueldo, desarrollando trabajos junto a dos socios en un horno de ladrillos. Todo indica que en los últimos tiempos, el policía y uno de los hombres comenzaron a tener algunas diferencias en el negocio, situación que detonó poco después de las 21.30 del pasado martes, cuando LABI, totalmente fuera de sí, extrajo un revólver calibre 38 -propiedad de un familiar-, y le descerrajó 5 balazos a Gabriel Rodríguez, también de 38 años.
En el lugar había al menos otras tres personas, quienes en una camioneta cargaron el cuerpo moribundo de Rodríguez para trasladarlo con urgencia a una policlínica privada del balneario de Piriápolis adonde llegó sin vida. El homicida, en tanto, salió del lugar caminando, probablemente invadido por un shock, hacia la Ruta 37. Allí esperó a que pasara un ómnibus del transporte local de pasajeros; sobre las 21.45 ascendió y vio que en el pasillo viajaba una policía femenina; ante el estupor de ésta y del resto del pasaje, el policía olimareño dijo tajantemente: «acabo de balear a un hombre», e inmediatamente le entregó el arma homicida a su colega mujer. Estupefactos todos, viajaron algunos kilómetros hasta descender a pocas cuadras de la seccional policial 11ª, desde donde el asesino caminó junto a la mujer policía para entregarse ante la dependencia mencionada.
En el lugar del crimen, se constituyeron altas autoridades de la Jefatura de Policía de Maldonado, la jueza de Paz de la 5ª Sección, doctora Santoro, Policía Técnica y efectivos de la comisaría de Piriápolis a cargo del comisario Raúl Eule.
LABI quedó incomunicado y en la mañana de ayer prestaba declaraciones ante la Justicia penal de Maldonado, donde, al menos le tipificarían el delito de homicidio especialmente agravado con alevosía. Los peritajes pudieron determinar que Gabriel Rodríguez murió por las heridas provocadas por 4 de los proyectiles disparados, ya que el quinto no salió. El arma utilizada por el asesino, aclararon las autoridades, no era la de reglamento sino de un familiar directo.
Impactó con una columna
A todo esto, no están claras las causas por las cuales un conocido médico pediatra de la ciudad de Maldonado perdió la vida al impactar violentamente su coche contra una columna de alta tensión en una avenida de Punta del Este.
Poco antes de la hora 23.00 del martes, el doctor Alberto Goldaracena de 74 años, aparentemente salió raudamente desde el estacionamiento de un hipermercado conduciendo su VW de color blanco, en dirección a Bulevar Artigas. Por causas que precisamente Policía Técnica procura establecer, «mordió» un cordón, se salió de la calzada e impactó violentamente contra una columna de la red de alta tensión, perdiendo la vida en forma instantánea a pesar de los esfuerzos médicos de la dotación de una emergencia móvil.
Un muerto en triple colisión
Días atrás dábamos cuenta del triple choque ocurrido la tarde del domingo 1º de enero en la avenida Aparicio Saravia, cercanías del parque El Jagüel, donde resultaron lesionadas de distinta entidad siete personas.
Allí colisionaron de frente un automóvil Peugeot 306 y un Jeep (con 5 jóvenes a bordo), en tanto que una motocicleta conducida por una mujer que iba a trabajar al balneario La Barra se incrustó sobre el último de los vehículos mencionados, volando literalmente su cuerpo unos 10 metros.
La peor parte la llevaron el acompañante del automóvil Peugeot matriculado en Maldonado y la conductora de la pequeña moto.
María Raquel Escobar de 61 años, se encontraba internada en estado grave en el CTI del sanatorio Mautone de Maldonado, donde la tarde del martes dejó de existir a raíz de las gravísimas lesiones experimentadas. La infortunada se dirigía sobre la hora 18.00 del domingo, al chalé donde cumplía funciones de cocinera en el balneario La Barra, adonde nunca pudo llegar a raíz del accidente que protagonizó sin tener absolutamente nada que ver. *
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