En medio del motín, "Birrinha", fue "devuelto" a pedido de los reclusos
Un motín en la cárcel Urso Branco en el estado brasileño de Rondonia (norte) entró ayer miércoles en su cuarto día, con 200 familiares de presos mantenidos como rehenes, confirmó a la agencia AFP la Policía Militar. Un portavoz de la Policía dijo que las autoridades accedieron al reclamo de los reclusos de devolver al presidio a un preso que había sido trasladado y ahora se espera que los amotinados liberen a los rehenes. «Las negociaciones fueron cerradas la noche del martes, y están siendo reabiertas», dijo a la AFP el portavoz de la policía, Lenilson Guedez. «Nosotros cumplimos con el compromiso de atender la demanda de los presos, que era devolver al presidio a un prisionero que había sido transferido, pero ellos no cumplen su parte, que es liberar a los rehenes», añadió. Los amotinados dijeron que hay diez muertos en el penal y el martes mostraron el cuerpo de dos hombres, que colgaron por instantes sobre los depósitos de agua de la cárcel. La policía no confirmó ninguna muerte y estimó que la información puede ser falsa y que los cuerpos expuestos serían de presos fingiendo para presionar en las negociaciones. Los familiares de los rehenes (185 mujeres y 11 hombres) permanecen en el presidio desde el domingo de Navidad. Según la policía, estos familiares habrían consentido en quedarse. Este consentimiento es habitual en rebeliones carcelarias porque así los familiares, con su presencia, presionan a la policía para que no invada violentamente el penal, aunque técnicamente son considerados rehenes. El reclamo de los 930 presos es principalmente que devuelvan a la cárcel de Urso Branco al asaltante Edinildo Paula de Souza, alias «Birrinha», que fue transferido a otro presidio. Los presos temen que «Birrinha», transferido a un penal dominado por facciones contrarias y con casi cien años de condenas a sus espaldas, corra riesgo de vida. *
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