La adolescente viajó junto a su abuelo desde Durazno porque la mujer no respondía los llamados telefónicos

Espanto en la Aguada: niña encontró el cadáver de su madre que había sido violada y ahorcada

Ayer de mañana, a primera hora, la niña estaba ansiosa por volver a hablar con su madre quien ya le había adelantado ciertos detalles de los preparativos que estaba haciendo para la Nochebuena.

Marcó el número de su madre y esperó. Del otro lado el teléfono sonaba y sonaba y la mujer no respondía, por lo cual la adolescente cortó e intentó obtener la comunicación a través del aparato celular, pero corrió igual suerte. La niña intuyó que algo extraño estaba pasando por lo cual llamó indistintamente y en forma casi frenética a los dos números telefónicos de su madre.

Muy nerviosa le dijo a su abuelo (padre de su madre) que quería viajar enseguida a Montevideo, «porque a mamá le pasó algo». El hombre, entrado en años, asintió de inmediato y resolvió acompañar a su nieta.

A las nueve de la mañana ambos ya estaban en el complejo habitacional que tiene su entrada principal por la calle Lima 1232, casi Acuña de Figueroa.

La niña subió corriendo las escaleras hasta el primer piso, dejando atrás a su abuelo. Cuando vio que la puerta estaba abierta se asustó. Entró temblando y caminó lentamente hasta el dormitorio de su madre, temiendo lo peor. Instantes después la pobre criatura se iba a enfrentar a un cuadro desgarrador: su madre estaba sin vida tendida en la cama y con un pañuelo anudado con fuerza brutal a su cuello.

El abuelo y varios vecinos corrieron presurosos al encuentro de la niña que sufrió un tremendo schok emocional y la conmoción ganó a todo el complejo habitacional. La gente se agolpó en minutos frente al apartamento donde yacía el cadáver de Paula Andrea Iglesias, de 35 años, una señora que en vida había cosechado la simpatía del vecindario.

La hija de la mujer asesinada llamó llorando a su padre, quien estaba separado de la mujer desde el mes de enero. Este, de inmediato, se comunicó con la Jefatura de Policía y pidió con el Departamento de Homicidios para denunciar lo que había sucedido. Horas más tarde el hombre quedaba detenido como principal sospechoso, aunque al parecer tenía suficiente coartada como para desvincularse del caso.

Al lugar concurrieron efectivos de la Seccional 3ª, peritos de Policía Técnica, el juez de turno y el médico forense que determinó que el fallecimiento sobrevino por asfixia mecánica producida por el pañuelo que el asesino apretó en su cuello. Su rostro presentaba un fuerte golpe con sangrado y no había ninguna evidencia de que la desdichada mujer se halla defendido.

En el escenario del crimen la Policía encontró varios preservativos, algunos de los cuales habían sido utilizados, por lo cual los investigadores presumen que hubo una relación sexual consentida, antes que se desatara la furia asesina del individuo que, al parecer, pasó la noche con ella. Empero, algunos indicios darían la pauta de que, en determinado momento, la mujer fue forzada a hacer algo que ella no quería y que, al parecer, habría hecho estallar la mente del criminal. La Policía no pudo recoger un solo testimonio válido, en virtud de que a la hora que se produjo el crimen, entre la una y cuatro de la madrugada, en el complejo había una fiesta con gran algarabía y música a todo volumen. *

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