Quiso escapar pero fue detenida en un callejón que da a los fondos del prostíbulo

Una joven mujer uruguaya podría ser expulsada de España por ejercer la prostitución y no tener papeles

Todo comenzó en el mes junio, cuando la joven de 22 años decidió irse de su país natal para radicarse en España. En Uruguay había trabajado como prostituta algunos meses, pero la ilusión de irse la hizo abandonar el trabajo y dedicarse exclusivamente a planear el viaje. Con algún dinero que tenía ahorrado compró su pasaje de ida y vuelta e inventó que viajaba a visitar a una amiga. En los dos aeropuertos le creyeron y así pisó suelo europeo. En Barcelona no conocía a nadie y le costó encontrar amigas. En un bar céntrico se contactó con una mujer brasileña que la invitó a participar en una reunión con compañeras de trabajo. Lo que hasta ahí la uruguaya no imaginaba era que las mujeres trabajaban en un prostíbulo de Castelldefels, una localidad turística con 5 kilómetros de playa ubicada a no más de 15 minutos de Barcelona.

Luego de la reunión, la compatriota se entusiasmó en formar parte del plantel ya que la paga era más que suficiente, y el buen trato estaba garantizado.

Con el correr de los meses, la uruguaya se fue afianzando cada vez más en el trabajo y Concepción, dueña del prostíbulo donde trabajaba, le tenía un gran aprecio e igual respeto. Pero lamentablemente las cosas se empezaron a complicar en el mes de setiembre cuando una familia de joyeros, compuesta por una pareja y un joven de 26 años, fue asesinada a tiros por tres maleantes que los asaltaron. Algunos días después, otro comerciante fue brutalmente asesinado por dos colombianos que consumaban rapiñas en la misma zona. La inseguridad fue creciendo y los habitantes de Castelldefels reclamaron protección.

El jefe del Cuerpo Nacional de Policía sacó a sus hombres a la calle en procura de delincuentes que, generalmente, se escondían en los prostíbulos de la pequeña localidad.

En un abrir y cerrar de ojos, tres de los principales centros nocturnos de Castelldefels fueron invadidos por la Policía que, revólver en mano, detenían a todos los que allí estuvieran.

La uruguaya y su amiga brasileña corrieron a la puerta del fondo, pero en el oscuro callejón las esperaba una patrulla policial. Ambas fueron detenidas y conducidas, junto a la dueña del local y otras siete prostitutas a dependencias policiales donde fueron interrogadas.

Concepción fue inmediatamente procesada por «delitos contra los derechos de los trabajadores», ya que la mayoría de las trabajadoras sexuales no tenían ningún tipo de papel que les permitiera estar en territorio español.

Los clientes fueron puestos en libertad, salvo un chileno, dos ecuatorianos y dos peruanos que tampoco contaban con papeles de residencia. En las próximas horas se sabrá el futuro de la joven uruguaya que seguramente será expulsada de España y deberá dejar de lado los sueños para empezar otra vez de cero en el país que la vio nacer. *

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