El cazador pidió más porque eran policías
Guimaraens, uno de los cien sicarios (asesinos a sueldo) más temibles de la ciudad de Porto Alegre, no tuvo ningún reparo en «apagar» las vidas de los dos hombres que estaban molestando a sus contratantes.
Experiente, «en esta clase de servicios», el norteño se comunicó telefónicamente con el «pagador» y le dijo que la cotización para este caso iba a ser un poco más alta, en razón de que se trataba de dos policías.
Fue por ello que antes de empezar a bajar dejó en claro que recibiría 5 mil dólares por cabeza, casi el doble de una operación común.
Por lo general, los sicarios se movilizan solos, salvo que la «quema de archivos» deba realizarse muy adentro del territorio extranjero.
Cuando se produjo la ejecución del empresario Luis Ernesto González, cuyo cadáver apareció en un aljibe de Los Cerrillos, fueron cinco los sicarios brasileños que llevaron adelante la operación.
Cabe recordar que González también era dueño de Free Shopps en Rivera y Chuy.
En este caso, dado que la matanza se iba a llevar a cabo en territorio brasileño o como máximo, del otro lado de la frontera, Guimaraens viajó solo con su Magnum 357. *
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