Mandó matar al marido y tejió una telenovela protestando por el "horror y la inseguridad"
La población de Juan Lacaze no logra salir del impacto que le produjo el homicidio de Leoncio Ovideo Arribillaga, de 73 años, a manos de dos jovencitos contratados por la propia esposa de la víctima.
Vivían en el barrio Isla Mala, y era «una pareja nueva», al decir de los vecinos, ya que Oviedo Arribillaga y VTL, de 55 años -ahora en prisión por coautoría de homicidio- habían decidido hace dos años unir sus destinos. El, convencido de que encontraba una buena compañera; ella «como un buen negocio», porque el septuagenario percibía haberes jubilatorios nada despreciables.
El anciano pasó por algunos quebrantos de salud de los que había conseguido salir airoso, y de ahí en más fue notorio que se incrementaron las discusiones de subido tono con su esposa, que «parecía estar enojada porque don Leoncio se había mejorado», comentaron a LA REPUBLICA todas las fuentes consultadas.
Fue en ese marco que VTL urdió su macabro plan, al que pretendía hacer pasar como «un escarmiento» y que a la postre terminó con la vida del septuagenario.
La hija de VTL, una chica de 17 años, escuchó lo que su madre pensaba hacer y le dio su aprobación. El paso siguiente, como se informó en la edición del lunes, fue pedirle a ECST, de 18 años, el novio de la menor que junto con otro amigo de 17 años, «hicieran el trabajo» de «dar un susto» a don Leoncio «para que se deje de joder de una vez por todas». Para entusiasmarlos, VTL les dijo que tendrían una «recompensa» y les extendió por adelantado un billete de mil pesos.
Los jovencitos aprovecharon que don Leoncio quedaba solo en la casa y, luego de ingresar, sigilosos, lo golpearon duramente, para finalmente darle muerte oprimiéndole el cuello con un trapo.
«Que horrible lo que pasó»
Varias horas después, VTL volvió a la casa y llamó a la Policía a través de la línea de emergencia 911. «Es horrible lo que pasó, mataron a mi marido», gritaba con fingida desesperación.
Fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA señalaron que «como en Juan Lacaze últimamente se estaban produciendo casos de copamientos, esta señora quiso hacer pasar el caso de su marido asesinado como el de una víctima más de la delincuencia que nos tiene a mal traer».
«Esta es la inseguridad que tenemos en Juan Lacaze», llegó a argumentar la mujer con indisimuladas buenas dotes actorales. Como otros hechos habían quedado envueltos en un manto de niebla, sin resolverse, VTL creyó que ahora pasaría lo mismo. Pero se equivocó rotundamente. La Policía movilizó a sus principales efectivos, el Comando en pleno de Jefatura de Policía se puso a la cabeza de la investigación. Y las averiguaciones empezaron por algo elemental: ¿quiénes suelen frecuentar la casa de Oviedo Arribillaga?
Los primeros nombres que surgieron fueron los del novio de la jovencita, y el amigo de éste. Los muchachos no tenían antecedentes policiales, por eso cuando los condujeron a la Comisaría para «hacerles algunas preguntas», los uniformados quedaron en estado de shock al enterarse a través de las primeras palabras de los jóvenes: «Nosotros lo hicimos, nos contrató la mujer (de Oviedo) y nos pagó».
Final estremecedor para esta historia: un anciano asesinado, su esposa (dieciocho años más joven) en una celda de la cárcel de Colonia al igual que el muchacho de 18 años, y los dos menores de 17 años internados en dependencias del INAU, bajo especiales medidas de vigilancia.
«¿Qué nos está pasando como sociedad?» reflexionan los lacacinos, con una pregunta que, por cierto, trasciende los límites de la pequeña ciudad obrera. *
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