Tres agentes resultaron heridos y dos patrulleros fueron destrozados a pedradas

Tembló la "Colonia Nicolich" por asonada de menores que apedrearon a policías y bomberos

Cuando llegaron al lugar descendieron del móvil y caminaron hasta un grupo de jóvenes que tomaban vino sentados en el cordón de la vereda. Mientras tanto, otro policía pedía refuerzos a la Seccional 18 y a Bomberos, ya que una densa columna de humo daba por cierto lo alertado minutos antes por los vecinos.

La primera botella voló cuando uno de los efectivos le preguntó a los menores qué estaba sucediendo. La segunda, un segundo más tarde. Los efectivos retrocedieron y se parapetaron en el patrullero, mientras las sirenas de otros móviles se escuchaban en las cercanías. Los jovencitos se perdieron en un asentamiento, pero minutos más tarde regresaron con unas 50 personas armadas con piedras y palos que la emprendieron contra los uniformados. La guerra se desató.

Los policías intentaban refugiarse, mientras los bomberos extinguían el fuego bajo una lluvia de cascotes. Dos patrulleros que quedaron a la deriva fueron destruidos por los agresores que también alcanzaron a un policía y lo golpearon con un palo en la espalda.

Otro, que intentaba refugiarse, fue alcanzado por una piedra en el brazo, mientras que un tercero también fue golpeado en la espalda. Ninguno de los tres reviste gravedad pero debieron ser trasladados a un centro asistencial para una mejor atención.

Debido a la ferocidad con que se desarrollaba la asonada, los efectivos canarios, pidieron refuerzos a la Policía Montada y a Caminera que en segundos llegaron para brindar apoyo. Un efectivo que participó de la reyerta, dijo a LA REPUBLICA, que «fueron minutos que parecieron horas, las piedras caían de todas partes, el ruido de los vidrios rotos, el fuego, el humo…, va a ser difícil de olvidar».

El agente confirmó que los agresores eran en su mayoría menores, pero afirmó que también había gente de edad, incluso algunos que no tenían menos de 60 años.

La batalla culminó cuando los bomberos extinguieron por completo el fuego, a pesar de que los vidrios del camión cisterna quedaron destruidos. La Policía se retiró y los jovencitos volvieron a internarse en el asentamiento.

Fuentes policiales dijeron que «los vecinos están cansados de que los roben y les peguen, es una zona bastante conflictiva, que en algún momento va a tener que ser atendida».

Para finalizar aseguró que «lamentablemente estas cosas van a seguir sucediendo, no podemos permitir que roben y destruyan todo un barrio, vamos a seguir interviniendo pase lo que pase».

La violenta asonada culminó con un saldo de tres policías heridos, dos patrulleros rotos y un camión cisterna sin vidrios. Los agresores resultaron ilesos y no hubo detenciones, ya que la mayoría eran menores y los policías no podían «tocarlos», cuanto más reprimirlos. *

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