Pidieron a Tel Aviv captura de la mujer y a la Federal de otro "recluta" que fugó con 50 mil dólares

El gran escape: apareció en Rivera el auto alquilado por la esposa del narco israelita

El hombre que ya había estado preso por el primer intento frustrado en la Cárcel Central tomó contacto primero con el oficial de Policía del Penal de Libertad. Le mostró un jugoso paquete de dólares y le dijo si estaba dispuesto a «ayudarlo». El funcionario dijo que sí y programó una segunda reunión con el «Cotorra Loca», quien estaba recluido celda por medio con el israelita. El oficial llama a «El Pepe», su primo, lo pone en antecedentes de la operativa y le dice que de los «papeles de conducción» se encarga él. El infiel policía se sienta en la computadora del propio Penal y redacta el oficio de entrega de los dos reclusos (Yehoram y el «Cotorra Loca») a funcionarios del Departamento de Información e Inteligencia. Luego falsifica la rúbrica del director de Cárceles, Enrique Navas.

Visto que el oficial «se había tomado las cosas en serio», el hermano de Elal le entrega 10 mil dólares para que el primo compre un auto y las armas. El primo del oficial compra una escopeta y tres pistolas automáticas calibre 45 y el vehículo en el cual iban a arribar al penal en la madrugada.

En las inmediaciones de Veracierto e Iguá el primo del oficial junta a tres elementos para colaborar en la operación. El «Hugo», el «Pelado» y el «Petiso» son enterados de primera mano que en una semana deberían hacerse pasar por agentes de Inteligencia y sacar a los dos reclusos. El «Petiso» se pone a temblar y dice «no aguanto la toma, para mí esto es muy pesado». El primo del oficial le dice que se abra pero que se calle la boca o muere, entonces de inmediato recluta al sustituto, «Juan», que acepta las condiciones.

El plan estaba dispuesto en un principio para la madrugada del 26 de setiembre pero el oficial cambió la fecha porque ese día la guardia «estaba muy espesa». Le explicó al hermano de Yehoram, «no es buen día, yo le aviso con tiempo».

Y el día llegó. La esposa de Yehoram arribó a bordo del Chevrolet Corsa alquilado en Punta del Este. A las 12.30 de la noche lo estacionó en la ruta y esperó. En el otro auto comprado, el primo del Oficial y sus tres secuaces reclutados armados con la escopeta y las pistolas, ya se dirigían al Penal de Libertad. A la 1.15 de la madrugada, el primo del Oficial detiene el vehículo frente a una cabina telefónica y llama por teléfono a la sala de guardia del Penal. «Soy el inspector Navas», dijo con voz de autoridad y del otro lado el agente que atendió tembló y le dio el aviso al oficial de guardia. Este fingió estar sorprendido pero con un «sí, señor», acató la orden del superior y colgó. El oficial volteó la cabeza y le dijo a un sargento, «traigan a estos dos reclusos esposados, se lo van a llevar de Información e Inteligencia para una investigación secreta». Dos policías trajeron a los presos y el médico de guardia certificó que estaban bien de salud, como es de estilo en estos casos. A las 2.00 de la madrugada llegó el auto con los «agentes» de Inteligencia y los dos reclusos fueron llevados al vehículo y ubicados en el asiento posterior. Los «de Inteligencia» exhibieron los documentos fraguados por el propio Oficial que hacía la entrega y se marcharon. Diez minutos más tarde levantaron de la cabina telefónica al primo del oficial que se había quedado en el lugar. El auto siguió la marcha y atrás suyo lo hizo el Chevrolet Corsa manejado por el hermano de Elal Yeroham. A la altura del kilómetro 40 de la Ruta 1 ambos vehículos se detienen. Los dos reclusos pasan al Chevrolet ya sin las esposas que quedan tiradas en una cuneta. Ambos hermanos se abrazan y una bolsa negra con 100 mil dólares es arrojada hacia el interior del auto donde se encontraban los «agentes». El pacto decía que 42 mil eran para el oficial y 12 mil para cada uno de los que participaron en el operativo.

La mujer de Alal Yehoram ya estaba de vuelta en Montevideo. Alguien la había traído. El auto comprado es prendido fuego, mientras el Chevrolet Corsa devora kilómetros hacia Rivera, donde es abandonado. Los dos reclusos pasan a Brasil y desaparecen hasta hoy. Funcionarios de Delitos Complejos inician la investigación y dan con casi todos los participantes en la cinematográfica escapatoria, los que son remitidos a prisión por la jueza de San José. La mujer de Yehoram es interrogada, pero como no se sabía que había alquilado el auto en Punta del Este y participado en el plan recupera la libertad, por lo cual toma un avión rumbo a Israel. Anoche los investigadores pidieron su captura a nivel internacional. Hay otro integrante de la «cuadrilla» que se fue para Buenos Aires. Delitos Complejos ya le pidió también a la Policía Federal la captura del «Pelado». Los investigadores de Delitos Complejos, entonces, quieren de vuelta a la esposa del narco, al «Pelado» y están interrogando a otras cuatro personas. Hay otro punto de extrema delicadeza que se está investigando. Uno de los jerarcas dijo «esa madrugada había demasiada tranquilidad en toda la guardia. El sistema fue vulnerado por varios lados. De repente algún otro policía está implicado. Vamos a seguir investigando porque el caso aún no está cerrado ni mucho menos. Entre otras cosas nos queda, nada menos, que ubicar a los dos reos prófugos». A último momento se supo que también fueron detenidos otros dos hombres, uno empleado del hermano de Yehoram y el otro quien arrendó el vehículo, a sabiendas de que iba a ser utilizado en el rescate. *

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