Los procesados aseguran desconocer el paradero de Yehoram Alal y de Walter Guillén

Ya son siete los procesados por la fuga del narco israelí y del "Cotorra Loca"

Eran las siete de la tarde del pasado viernes, cuando varios efectivos policiales del departamento de San José fueron sorprendidos por una caravana de automóviles y patrulleros que recorrían la ciudad y se encaminaban al balneario Kiyú. Intrigados por la inesperada aparición, alcanzaron a saber que se trataba de un operativo en conjunto de Interpol, Inteligencia y de la Jefatura de Policía de Montevideo. Pero lo que nadie sospechaba era que los integrantes del convoy tenían la certera información de que los hombres que ayudaron a la fuga del traficante israelí y de Walter Guillén habían alquilado una cabaña en el balneario maragato y que pensaban esperar que las aguas se calmaran disfrutando de la pesca y el aire libre. Cuando llegaron al lugar indicado se toparon con once hombres que entre vasos de cervezas y vino festejaban haber recibido una abultada suma de dinero por ayudar a la fuga de los peligrosos reclusos. Todos fueron detenidos y conducidos a la Cárcel Central de Montevideo en espera de su presencia ante la jueza letrada de San José, doctora Adriana de los Santos. Dentro de la cabaña alquilada por la gavilla se encontró un bolso negro que en su interior contenía 50 mil dólares. El mediodía del sábado, un nuevo convoy partió rumbo a San José trasladando a los once sospechosos. Ya en el Juzgado, la doctora les tomó declaración a todos los involucrados, incluyendo a los dos policías que ya habían sido procesados. Las distintas versiones de los indagados confundieron a la doctora que debió esperar doce horas para tomar una decisión. Las contradicciones fueron muchas y los aciertos fueron pocos. Algunos confesaron haber participado del operativo de rescate, mientras que otros juraron no saber de que les estaban hablando. El oficial que admitió ser parte de la gavilla que ayudó al narco y al «Cotorra», cambió su declaración y reconoció que recibió por lo menos diez veces más que los 600 dólares que había declarado en una primera instancia. Con todas las cartas sobre la mesa y cuando el día domingo ya estaba asomando, la doctora De los Santos decidió procesar a VDL y a HWR -ambos primarios-, por un delito de asociación para delinquir y por facilitar la fuga de los reclusos (ingresaron al penal como falsos agentes). Mientras que a un amigo del»Cotorra Loca», de iniciales CML, lo procesaron por asociación para delinquir y cohecho calificado (ingresó al penal como falso agente). A los dos restantes los procesaron por receptación y por participar en la fuga (uno hacía de campana en el exterior del penal y el otro tenía el dinero que el israelí pagó a sus cómplices). Al oficial que falsificó la documentación de la presunta «transferencia» de los reclusos, se le amplió la carátula de su expediente agregándosele la de «autor del delito de asociación para delinquir». El grupo de investigadores que trabaja para capturar a Yehoram Alal y a Walter Guillén sigue buscando culpables. «Lo importante no es sólo capturar a los fugados, es imprescindible detener a los que participaron de la fuga, directa e indirectamente. Sólo así podemos atar cabos hasta dar con el paradero de los reclusos», dijo a LA REPUBLICA uno de los oficiales que trabaja en el caso. Las pistas que maneja Interpol provienen de Brasil, algunas de Rio de Janeiro y otras de Porto Alegre, aunque los investigadores admiten que puede tratarse de un juego: «que no pase como el Tero-tero, que canta en un lado y pone los huevos en otro», explicó la fuente consultada. «No estamos tratando con cualquier delincuente, se trata de un pez gordo que tiene grandes vínculos y una gran capacidad, como ya lo ha demostrado hasta el momento», agregó. Los datos que maneja la policía son interminables, decenas de personas aseguran haberlo visto en los lugares más remotos de nuestro país. La información tiene que ser clasificada y estudiada por los investigadores que determinan que grado de veracidad tienen. Para completar el caos, de exterior también llueven informaciones que en su mayoría son erróneas. Si bien los hombres que conocen a Yehoram aseguran que le gusta la buena vida, el sol, la playa y la tranquilidad, no descartan que pueda buscar justamente lo contrario y así despistar a sus seguidores. Desde que Yehoram Alal es buscado por los servicios secretos de los Estados Unidos e Israel ha tratado de radicarse en diferentes lugares del mundo pero siempre fue encontrado por la policía que corría unos pasos atrás. Aunque siempre logró evadir a los agentes, un error de su hermano en un casino de Punta del Este terminó con sus andanzas y cayó entre rejas. Desde el momento en que pisó el suelo de la cárcel Central, el ex agente de la Mossad pensó en escapar. Vestido de mujer o simulando un traslado, Alal estaba seguro que su estadía en el Uruguay culminaría antes de su extradición y por voluntad propia. En el Penal de Libertad se hizo amigo de Walter Guillén, más conocido como «Cotorra Loca», un delincuente que tenía los mismos sueños que Yehoram Alal: escapar de prisión.

Uno puso sus hombres, otro el dinero, ambos planearon un cinematográfico escape digno de Hollywood. Las cosas salieron bien y hoy, escondidos en Brasil, Paraguay, Argentina o vaya a saber donde, disfrutan de la libertad que el dinero pudo comprar. *

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