En la "gran mudanza" de reclusos en Santiago Vázquez "no voló una mosca"
El plan de redistribución de reclusos en la prisión de Santiago Vázquez comenzó con puntualidad inglesa a las siete de la mañana. Los grupos de choque se dispersaron estratégicamente en el enorme establecimiento. Las guardias Metropolitana, de Coraceros, el Grupo Geo, el Plantel de Perros y la fuerza de choque del propio recinto tenían misiones específicas.
La idea era demostrarles a los presos que el reacondicionamiento se iba a llevar adelante y que no se iba a permitir el más mínimo desvío de conducta. Los doscientos efectivos de choque impusieron su presencia y los internos entendieron el mensaje.
Al filo del mediodía la mitad del trabajo ya estaba hecho. «Hasta ahora no se escuchó ni siquiera un silbido», comentó el inspector mayor Juan Carlos Duré.
Los reclusos fueron formados en grupos de 20. Cada fila era flanqueada por un número similar de efectivos policiales en una suerte de corredor que los acompañaba hasta sus nuevas celdas. Cada preso llevaba a cuestas su colchón y pertenencias. Al llegar a la celda asignada, uno a uno fueron encerrados bajo llave por otros dos carceleros que aguardaban las tandas. No hubo patio para nadie y nadie protestó.
Al módulo 1, llamado de protección, fueron llevados policías, militares y homosexuales procesados por distintos delitos. En un sector del módulo 2 fueron alojados los reclusos que cumplen sanciones, los cuales hasta el día de ayer vivían una situación muy peculiar por el acoso que sufrían de otros presos. «En realidad estaban padeciendo una doble sanción, en la medida en que esta cárcel desde un cigarrillo, hasta un alfiler, tienen un costo muy alto», comentó Duré.
Previamente los técnicos de la Dirección Nacional de Cárceles habían realizado un estudio a fondo de las características de cada recluso. En razón de ello, la redistribución tuvo en cuenta aquellos presos de carácter violento, los débiles, los dóciles y los instigadores. «Si en una celda había cinco reclusos, todos ellos de aquí en más estarán en celdas separadas», dijo Duré. *
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