Yehoram Elal soñaba con establecerse en Punta del Este y no volver jamás a Israel
Como se sabe, Yehoram Elal estaba recluido a la espera que se sustanciaran todos los trámites de los pedidos de extradición solicitados tanto por la justicia norteamericana como por la israelí. Como lo informara ampliamente en su momento LA REPUBLICA, el peligroso sujeto fue detenido el 11 de agosto del año pasado en Punta del Este, y la sorpresa fue grande para la policía cuando supieron de su frondoso «currículum delictivo».
Elal, nacido en Tel Aviv el 25 de marzo de 1971, había recalado junto a parte de su familia en Punta del Este en el mes de junio de 2003. Con su esposa y un hermano, alquiló un lujoso apartamento en el edificio «Carmel» de la península, donde el paisaje costero atrapa con su paz y tranquilidad, incluso a aquellos que creen haber podido escapar de la justicia en alguna parte del mundo. La idea de los tres extranjeros, era echar raíces por esta zona, adquirir propiedades y tal vez «lavar dinero» a través de algún emprendimiento rural. Pero insólito fue como Elal y sus familiares cayeron a manos de la policía, luego de haberse afincado en la península y sentirse tan seguros como nunca antes. Una noche el hermano de Elal fue a jugarse unas fichas al casino estatal Nogaró, ubicado sobre la avenida Gorlero, pero fue retirado de la sala por funcionarios de seguridad, al comprobarse que con rápidos movimientos de sus manos, colocaba fichas de alto valor justo exactamente después que el profesional cantara «Â¡Â¡no va maaaas!!». Detenido, Elal decidió ir a negociar con los policías por su libertad, cosa que logró sin mayores dificultades. Pero la sagacidad de un «curtido agente de investigaciones de Maldonado, llevó a confirmar la presencia en la apacible Punta del Este, de uno de los hombres más buscados por el Mossad y el FBI: su aspecto, su forma de hablar y hasta algunos rasgos físicos «olían mal».
Aquel policía escudriñó archivos y todos los datos del israelí detenido por unas horas y su hermano !lal, marcharon vía electrónica a las oficinas de Interpol que, pocos días después alertaba a la policía de Maldonado que Yehoram Elal, tenía más que un pedido de captura tanto en Estados Unidos como en su país natal. Sigilosamente la policía local, cuyo jefe entonces era el Ins. Gral. Mario San Pedro, armó el operativo y en la fría madrugada del 11 de agosto de 2004, lo detuvo en su propio apartamento con vista a la playa Brava.
Ante la jueza actuante en Maldonado, doctora Graciela Eustachio, Alal se mostró sorprendido y en todo momento habló loas de Uruguay, al que consideraba un país acogedor y tranquilo. Pensaba desarrollar «negocios» en esta zona y ya había entablado contactos con un agente inmobiliario con la intención de adquirir propiedades, tanto urbanas como rurales.
Desde entonces hasta la espectacular fuga protagonizada en las primeras horas de éste martes del penal de máxima seguridad que cuenta nuestro país, la historia es más conocida. En Maldonado, sorprendió la noticia de su fuga, y LA REPUBLICA pudo saber que algunos investigadores «secretos», han andado por esta zona en busca de algún dato. *
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