
Vale recordar que hace un mes, LA REPUBLICA habÃa advertido que un abogado de Montevideo habÃa recibido la suma de 250 mil dólares para solventar los gastos de expertos en rescates. También se dijo que desde la ciudad de Tel Aviv ya habÃan partido dos especialistas en fugas, razón por la cual el Mossad advirtió al jefe de PolicÃa de Montevideo. El jerarca, viendo que la situación era sumamente delicada, resolvió enviarlo de inmediato a la cárcel de “máxima seguridad” del paÃs: el Penal de Libertad. En su momento se aseguró que el traficante de armas, explosivos y éxtasis, estaba bien custodiado pues se habÃa dispuesto una férrea vigilancia sobre él, hasta que se definiera su extradición a Estados Unidos o Israel, las dos naciones que ya habÃan enviado los exhortos correspondientes para ponerlos frente a sus respectivos tribunales. ParecÃa un hecho que el israelita iba a intentar escaparse nuevamente, aunque de ninguna manera se pensó que pudiera ser de la forma en que lo hizo a las dos y media de la madrugada de ayer.
A esa hora, tres hombres mayores enfundados en gabardinas inglesas arribaron en un moderno automóvil a la entrada del Penal, en el departamento de San José. Los tres bajaron al mismo tiempo y con paso seguro se dirigieron hacia la sala de guardia, en la puerta principal. Los soldados de la vigilancia perimetral externa observaron los movimientos, pero no sospecharon nada extraño. Tampoco lo hicieron los policÃas de guardia, ya que horas antes habÃan recibido una llamada telefónica presuntamente del subjefe de la prisión que avisaba del operativo de traslado de los dos reclusos. En consecuencia recibieron con mucho respeto a sus “superiores de la Dirección de Información e Inteligencia”, quienes exhibieron una serie de documentos que los habilitaba para llevarse del lugar a dos reclusos: al israelita Elal Yehoram y al temible delincuente apodado “Cotorra Loca”. El oficial del Penal que revisó los papeles “comprobó” que todo estaba en orden y ordenó a sus subalternos que fueran a buscar a los dos presos a sus respectivas celdas. En contados minutos ambos reclusos ya estaban apoltronados en el asiento trasero del vehÃculo. Los “agentes de Inteligencia” agradecieron la colaboración, saludaron a los guardiacárceles y emprendieron la retirada a marcha moderada, después de todo se trataba de un operativo de “rutina”, por tanto no habÃa necesidad alguna de hacer chirriar las gomas.
Horas después, el Penal de Libertad y la Dirección Nacional de Cárceles se convirtieron en un hervidero de investigadores de las más variadas reparticiones del Ministerio del Interior. Asumidos el asombro, la audacia de los rescatistas y el garrafal error, se radió a los puestos fronterizos, a través de la Interpol, el pedido de captura recomendada de los cinco individuos quienes a esa altura, seguramente, ya habÃan cambiado de auto.
El Ministerio del Interior dispuso de inmediato un sumario administrativo masivo para toda la guardia penitenciaria y para los jerarcas, además de su arresto preventivo en el entendido de que pudo haber complicidad de algunos de ellos con los especialistas en el rescate.
El israelita habÃa sido detenido por la PolicÃa del departamento de Maldonado, cuando junto a su hermano y dos mujeres se encontraba apostando en un casino. Pesaban sobre él requisitorias de Estados Unidos y de Israel por su participación en venta de la droga éxtasis en el primer caso y tráfico de armamento y explosivos en el segundo. La jueza fernandina dispuso en aquella oportunidad que fuera trasladado a Cárcel Central, por razones de seguridad. Pocos meses después, el traficante protagonizó su primer intento de fuga cuando se vistió de mujer, se calzó zapatos de taco alto y se maquilló. Una prostituta de cada lado lo asÃan de sus brazos para que no tropezara. Cuando estaba a punto de traspasar la última puerta y ganar la libertad, una funcionaria notó algo extraño en la manera de caminar de esa “mujer”, por lo cual la llevó a un vestidor y debajo del ropaje y la pintura apareció el reo. Por ese intento, las meretrices no fueron privadas de su libertad, a pesar de haber introducido las ropas, empero un hermano del individuo recluido y otro hombre que estaba de apoyo a bordo de un auto en la puerta de la Jefatura, fueron procesados por la Justicia. Yehoram contarÃa después a otro recluso que lo habÃan descubierto por la dificultad que tenÃa al caminar por “esta maldita herida que me hice en una pierna al estallar una granada”. El accidente se habÃa registrado años atrás cuando se preparaba para traficar un cargamento de armas.
Pese al frustrado intento de fuga, el israelita permaneció unos meses más en la Cárcel Central, con especiales medidas de seguridad, hasta que desde Medio Oriente hicieron sonar el teléfono del inspector José Bernal. Desde Tel Aviv se advertÃa que el recluso iba a ser rescatado y que para ello ya habÃa sido depositado un cuarto de millón de dólares en el estudio de un abogado. La información consignaba, además, que ya habÃan viajado a Montevideo, desde Tel Aviv, dos especialistas en fuga. En la madrugada de ayer se movió parte de la fuerte suma, se movilizaron los especialistas y cumplieron su misión. Los verdaderos servicios de Inteligencia de nuestro paÃs estaban durmiendo, mientras los carceleros, si no se comprueban que son cómplices, por lo menos demostraron una negligencia infantil. El operativo mafioso puede considerarse perfecto, al punto tal que, para distraer la atención y hacerlo más creÃble se llevaron de compañÃa a un delincuente vernáculo muy conocido, pero para ellos residual. No serÃa de extrañar que al “Cotorra Loca” le pase algo. Horas después la PolicÃa encontró, envuelto en llamas, el automóvil usado para el rescate en la esquina de Felipe Cardozo y Cochabamba. *
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