LA REPUBLICA había advertido que el rescate se iba a producir, también se llevaron al "Cotorra Loca"

"Agentes de Inteligencia" sacan del Penal de Libertad al temido traficante israelita

Estaba visto. Los servicios secretos de Tel Aviv (Mossad) le habían dicho al jefe de Policía de Montevideo que Yehoram Elal preparaba de nuevo su fuga. Bernal lo sacó rápidamente de la Cárcel Central y lo envió al Penal de Libertad. En la madrugada de ayer el traficante fue liberado por especialistas en rescates que se hicieron pasar por agentes de Información e Inteligencia.

Miércoles 05 de octubre de 2005 | 11:30
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 Julio Walter
Guill

Vale recordar que hace un mes, LA REPUBLICA había advertido que un abogado de Montevideo había recibido la suma de 250 mil dólares para solventar los gastos de expertos en rescates. También se dijo que desde la ciudad de Tel Aviv ya habían partido dos especialistas en fugas, razón por la cual el Mossad advirtió al jefe de Policía de Montevideo. El jerarca, viendo que la situación era sumamente delicada, resolvió enviarlo de inmediato a la cárcel de “máxima seguridad” del país: el Penal de Libertad. En su momento se aseguró que el traficante de armas, explosivos y éxtasis, estaba bien custodiado pues se había dispuesto una férrea vigilancia sobre él, hasta que se definiera su extradición a Estados Unidos o Israel, las dos naciones que ya habían enviado los exhortos correspondientes para ponerlos frente a sus respectivos tribunales. Parecía un hecho que el israelita iba a intentar escaparse nuevamente, aunque de ninguna manera se pensó que pudiera ser de la forma en que lo hizo a las dos y media de la madrugada de ayer.

A esa hora, tres hombres mayores enfundados en gabardinas inglesas arribaron en un moderno automóvil a la entrada del Penal, en el departamento de San José. Los tres bajaron al mismo tiempo y con paso seguro se dirigieron hacia la sala de guardia, en la puerta principal. Los soldados de la vigilancia perimetral externa observaron los movimientos, pero no sospecharon nada extraño. Tampoco lo hicieron los policías de guardia, ya que horas antes habían recibido una llamada telefónica presuntamente del subjefe de la prisión que avisaba del operativo de traslado de los dos reclusos. En consecuencia recibieron con mucho respeto a sus “superiores de la Dirección de Información e Inteligencia”, quienes exhibieron una serie de documentos que los habilitaba para llevarse del lugar a dos reclusos: al israelita Elal Yehoram y al temible delincuente apodado “Cotorra Loca”. El oficial del Penal que revisó los papeles “comprobó” que todo estaba en orden y ordenó a sus subalternos que fueran a buscar a los dos presos a sus respectivas celdas. En contados minutos ambos reclusos ya estaban apoltronados en el asiento trasero del vehículo. Los “agentes de Inteligencia” agradecieron la colaboración, saludaron a los guardiacárceles y emprendieron la retirada a marcha moderada, después de todo se trataba de un operativo de “rutina”, por tanto no había necesidad alguna de hacer chirriar las gomas.

Horas después, el Penal de Libertad y la Dirección Nacional de Cárceles se convirtieron en un hervidero de investigadores de las más variadas reparticiones del Ministerio del Interior. Asumidos el asombro, la audacia de los rescatistas y el garrafal error, se radió a los puestos fronterizos, a través de la Interpol, el pedido de captura recomendada de los cinco individuos quienes a esa altura, seguramente, ya habían cambiado de auto.

El Ministerio del Interior dispuso de inmediato un sumario administrativo masivo para toda la guardia penitenciaria y para los jerarcas, además de su arresto preventivo en el entendido de que pudo haber complicidad de algunos de ellos con los especialistas en el rescate.

 

Los primeros tacos altos

El israelita había sido detenido por la Policía del departamento de Maldonado, cuando junto a su hermano y dos mujeres se encontraba apostando en un casino. Pesaban sobre él requisitorias de Estados Unidos y de Israel por su participación en venta de la droga éxtasis en el primer caso y tráfico de armamento y explosivos en el segundo. La jueza fernandina dispuso en aquella oportunidad que fuera trasladado a Cárcel Central, por razones de seguridad. Pocos meses después, el traficante protagonizó su primer intento de fuga cuando se vistió de mujer, se calzó zapatos de taco alto y se maquilló. Una prostituta de cada lado lo asían de sus brazos para que no tropezara. Cuando estaba a punto de traspasar la última puerta y ganar la libertad, una funcionaria notó algo extraño en la manera de caminar de esa “mujer”, por lo cual la llevó a un vestidor y debajo del ropaje y la pintura apareció el reo. Por ese intento, las meretrices no fueron privadas de su libertad, a pesar de haber introducido las ropas, empero un hermano del individuo recluido y otro hombre que estaba de apoyo a bordo de un auto en la puerta de la Jefatura, fueron procesados por la Justicia. Yehoram contaría después a otro recluso que lo habían descubierto por la dificultad que tenía al caminar por “esta maldita herida que me hice en una pierna al estallar una granada”. El accidente se había registrado años atrás cuando se preparaba para traficar un cargamento de armas.

Pese al frustrado intento de fuga, el israelita permaneció unos meses más en la Cárcel Central, con especiales medidas de seguridad, hasta que desde Medio Oriente hicieron sonar el teléfono del inspector José Bernal. Desde Tel Aviv se advertía que el recluso iba a ser rescatado y que para ello ya había sido depositado un cuarto de millón de dólares en el estudio de un abogado. La información consignaba, además, que ya habían viajado a Montevideo, desde Tel Aviv, dos especialistas en fuga. En la madrugada de ayer se movió parte de la fuerte suma, se movilizaron los especialistas y cumplieron su misión. Los verdaderos servicios de Inteligencia de nuestro país estaban durmiendo, mientras los carceleros, si no se comprueban que son cómplices, por lo menos demostraron una negligencia infantil. El operativo mafioso puede considerarse perfecto, al punto tal que, para distraer la atención y hacerlo más creíble se llevaron de compañía a un delincuente vernáculo muy conocido, pero para ellos residual. No sería de extrañar que al “Cotorra Loca” le pase algo. Horas después la Policía encontró, envuelto en llamas, el automóvil usado para el rescate en la esquina de Felipe Cardozo y Cochabamba. *

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