Gángsteres japoneses eligieron a un nuevo jefe y se teme una guerra

El Yamaguchi-gumi, el sindicato más grande de yakusas, los gángsteres japoneses, escogió oficialmente el sábado a un nuevo jefe, Kenichi Shinoda, informa el domingo la prensa, que teme la reanudación de una guerra entre bandas de delincuentes. Shinoda, de 63 años, fue entronizado en Kobe (oeste de Japón), feudo del Yamaguchi-gumi, brindando con tazas de sake (alcohol de arroz, bebida nacional del Japón) con sus cómplices, como lo quiere la tradición de la mafia nipona, indicó la agencia de prensa Kyodo, citando a «una fuente cercana al tema». Símbolo de transición del poder, el ritual del sake instaura lazos casi de consanguinidad entre el jefe y sus hombres, según la fuente. Un centenar de jefes del Yamaguchi-gumi y de delegados de grupos afiliados procedentes de todo Japón asistieron a la ceremonia de entronización de Shinoda. Policías de civil patrullaban en los alrededores del cuartel general del Yamaguchi-gumi, situado en un barrio residencial de Kobe, donde se llevó a cabo la ceremonia sin incidentes, precisó Kyodo. Kenichi Shinoda, ex jefe de la banda Kodo-kai de Nagoya (oeste), es el sexto padrino del Yamaguchi-gumi, del cual era el segundo en la jerarquía desde mayo pasado. Con fama de ser un hombre violento, pero admirado por su sentido de la organización y de la diplomacia, Shinoda se encuentra en la mira de la justicia por uso ilegal de armas de fuego. Un tribunal lo condenó a seis años de cárcel pero sus abogados presentaron un recurso de apelación. El capo mafioso ya estuvo 13 años en la cárcel por haber matado a un rival con un sable en 1969. Es la primera vez en 16 años que la más célebre banda mafiosa japonesa cambia de padrino. Kenichi Shinoda, conocido en el mundo del hampa como Shinobu Tsukasa, reemplaza a Yoshinori Watanabe, de 64 años, un especialista de literatura china, de salud delicada, que el año pasado manifestó su deseo de retirarse de los negocios «para descansar un poco».

La «jubilación» de Watanabe comenzó en noviembre del año pasado después de que un tribunal lo declarara responsable de un tiroteo involuntario en el que uno de sus yakusas mató a un policía en 1995 en Kyoto. «Se temen ahora cambios estructurales en el mundo del hampa que puedan desembocar en una nueva guerra de bandas, especialmente en Tokio», se inquieta el diario Yomiuri Shimbun. Según la policía nacional, Yamaguchi-gumi contaba con 39.200 miembros a fines de 2004, o sea la mitad de los gángsteres fichados en Japón (85.000). En julio de 1989, cuando asumió el padrino anterior, sólo contaba con 20.000. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje